Un niño sirio observa un convoy de blindados de EE UU que patrullan cerca de la ciudad de Qahtaniyah. / AFP

Los demócratas critican a Biden por atacar Siria sin autorización

El mandatario justifica su estreno militar por la necesidad de proteger a los soldados estadounidenses

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

A Donald Trump le llevó tres meses estrenarse militarmente con un ataque militar en Siria. A Jose Biden, poco más de un mes. La lluvia de misiles estadounidenses que cayó este viernes sobre las milicias que operan en la frontera con Irak podría haber dejado un muerto, según las milicias o hasta 22, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, pero Washington lo considera una respuesta «prudente y comedida». Ahí queda el mensaje.

«Ya habíamos dicho que responderíamos cuando a nosotros nos conviniese», recordó este viernes el nuevo secretario de Defensa Lloyd Austin, que también se estrena con este ataque. «Fue recomendación mía» dijo orgulloso al diario Military Times. «Queríamos asegurarnos de que teníamos los objetivos adecuados con las conexiones suficientes». Se refería a las conexiones de las milicias financiadas por Irán que han estado hostigando a las fuerzas estadounidenses en Irak, donde aún quedan 2.000 soldados americanos, sin contar con un millar en el lado sirio.

Ocurre, no por casualidad, días después de que Biden abriese la puerta a las negociaciones con el régimen de los Ayatolás para recuperar un pacto antinuclear con el apoyo de las potencias europeas y Rusia. Esto no es el gobierno de Trump, pero Biden también quiere negociar desde una posición de fuerza y dejarle saber a Teherán que no tolerará agresiones.

Ese argumento no salió de la boca de los altos mandos del Pentágono y la Casa Blanca, que justificaron este viernes el ataque como defensa propia para poder enmarcarlo dentro de la legalidad nacional e internacional. Varios senadores de su partido criticaron al presidente Biden por utilizar el uso de la fuerza sin autorización del Congreso o de la ONU, por lo que la supuesta inminencia de un ataque que hubiera puesto en peligro a las tropas estadounidenses es clave para la coartada.

También los aliados se han quejado de no haber recibido un aviso con suficiente anticipación, además de Rusia, que tuvo que retirar sus fuerzas a la carrera de la línea de fuego. Biden pudo haberle dado alguna señal al primer ministro iraquí Mustafa al-Kadhimi durante la llamada que sostuvieron el martes, cuando prometió que contestaría a los ataques de las milicias iraníes contra los intereses estadounidense en Irán. Eso deja al descubierto las lagunas del tratado entre los dos países para futuras intervenciones.

El gobierno de Biden ha ofrecido dar detalladas explicaciones a los senadores la semana que viene durante un briefing, «si lo desean». Serán precisamente sus correligionarios los más críticos, ya que en el partido conservador ha visto con buenos ojos la demostración de fuerza que el senador Marco Rubio consideró «medida y calculada» para enviar un «necesario» mensaje a Irán, sin desatar una escalada en la región.