Nancy Pelosi, durante la comparecencia de este jueves. / Reuters

Biden salva en el último minuto el cierre de la administración federal

El Senado de EE UU aprueba el proyecto de ley de financiación que permite cubrir los gastos federales hasta el 3 de diciembre

CAROLINE CONEJERO corresponsal en Nueva York

En el último minuto y con la presión al máximo, el Senado aprobó el proyecto de ley de financiación de la Administración estadounidense, justo horas antes de la fecha límite de la medianoche, evitando con ello el cierre federal. La medida provisional permite que el Gobierno cuente con fondos hasta el 3 de diciembre, momento en el que el Congreso debe adoptar otra solución a corto plazo, llamada resolución continua, o aprobar una docena de proyectos de ley de asignaciones que financian a las agencias federales hasta el año fiscal 2022.

La iniciativa superó la barrera de 60 votos que necesitaba para ser aprobada al recibir el apoyo de 65 senadores, mientras que 35 votaron en contra. El Senado aprobó la legislación también después de que el líder de la mayoría, Chuck Schumer, llegara a un acuerdo con los republicanos en una serie de enmiendas, incluida una que impide al Gobierno federal financiar los requisitos de vacunación a las empresas medianas y grandes.

En otra votación crucial, la Cámara de Representantes maniobraba anoche para aprobar una versión recortada del proyecto de ley de infraestructura de 1.200 millones de dólares frente las amenazas de los demócratas progresistas de hundirlo. Una desafiante Nancy Pelosi anunció en rueda de prensa avances en los esfuerzos a puerta cerrada y su determinación a conseguir la aprobación con votos de ambos partidos.

Programas sociales

En juego estaba la capacidad de los demócratas para impulsar la expansión de programas sociales más ambiciosa en una generación y sacar adelante la importante agenda nacional de Joe Biden. Pelosi, que en repetidas ocasiones ha dejado claro que no somete a votación un proyecto de ley a menos que tenga los votos para sacarlo adelante, dejó entrever cierta cautela ante la posibilidad de que la votación prevista para anoche pudiera retrasarse, mientras el presidente trabajaba en un acuerdo con dos senadores demócratas centristas que no apoyan el proyecto de ley de infraestructura.

Ambos senadores, Joe Manchin y Kyrsten Sinema, indicaron que el precio de la agenda de Biden es demasiado alto, aunque para frustración general no propusieorn una cifra con la que estarían dispuestos a aceptar. Objetaban las provisiones de gasto en programas sociales y el clima, así como la subida de impuestos a los ricos, incluido en el paquete de legislación de infraestructura.

El liderazgo demócrata se comprometió con los progresistas a avanzar los proyectos de ley de infraestructura y política social en conjunto, pero con las objeciones de Manchin y Sinema al coste de la propuesta de gasto social, Pelosi dijo que se vio obligada a cambiar de estrategia.

El proyecto de ley de política social contiene ambiciosas provisiones de ayuda para millones de familias. A pesar de los recortes, la legislación ampliará el crédito tributario por hijos, convertiría la pre escolar en universal, establece el pago federal por ausencia médica y familiar, además de una variedad de programas para combatir la crisis climática y la transición del país hacia las energías renovables. El plan se pagaría con billones de dólares en aumentos de impuestos para los estadounidenses y corporaciones más ricos. También incluidas inversiones de miles de millones de dólares en la modernización de carreteras, puentes, así como en cableado de banda ancha.

Ayudas de emergencia

La nueva legislación incluye también dotaciones de ayuda de emergencia para dos recientes huracanes que azotaron la costa del Golfo y la costa este, así como otras partidas de ayuda a los refugiados de Afganistán. La sesión de aprobación será un indicador crucial de cuánto tiempo llevará y cuán difícil será aprobar la agenda del presidente Biden.

La peligrosa política de riesgo que ha llevado al país al borde de la calamidad financiera pone de manifiesto el amurallamiento de las posiciones de ambos lados y el aprovechamiento político de las situaciones de crisis.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, calificó de hipócrita la posición de los republicanos de bloqueo a la subida del techo de la deuda, que corresponde a los pagos de deuda ya adquirida por gobiernos republicanos y demócratas, y cuyo impago pondría al gobierno al borde del abismo financiero.