El expresidente llega a la torre Trump un día después del allanamiento por parte del FBI de su residencia en Florida / . reuters

El FBI registró la casa de Trump al sospechar que tenía documentos sensibles para la seguridad nacional

El Departamento de Justicia de EE UU acata el fallo de un magistrado federal y hace pública la orden que hizo posible la redada en Mar-a-Lago

CAROLINE CONEJERO Nueva York

El Departamento de Justicia de EE UU sacó a la luz este viernes la versión redactada de la orden de registro de la mansión de Donald Trump de Mar-a-Lago, en Florida, por el FBI, un día después de que un juez federal ordenara su publicación. El texto omite información sobre el gran jurado, la identidad de los testigos, agentes federales involucrados y las partes no imputadas, así como la estrategia, dirección, alcance, fuentes y métodos de la investigación, que el Gobierno considera sensible porque podría perjudicar las pesquisas y poner en riesgo a los informantes.

El juez de Florida Bruce Reinhart, el mismo que aprobó la orden de registro, señaló que el Departamento de Justicia presentó argumentos convincentes para mantener en secreto el sumario de la orden, que sirven a su interés legítimo de proteger la integridad de su investigación en curso.

La versión redactada expone que el registro del 8 de agosto fue solicitado tras la revisión de un lote inicial de 15 cajas recuperado en enero, en el que se identificaron 184 documentos clasificados, cuya divulgación hubiera comprometido la situación de las «fuentes humanas clandestinas» involucradas en la recopilación de Inteligencia, así como la seguridad nacional. Algunos de los archivos incautados contienen apuntes escritos a mano por el expresidente.

El documento describe también los esfuerzos infructuosos del Gobierno durante meses para negociar la recuperación de materiales gubernamentales sustraídos de la Casa Blanca por Trump, que los considera de su propiedad. Los problemas legales se agravan así para el expresidente, investigado por violación de la Ley de Espionaje, obstrucción de justicia, y, sustracción y almacenamiento no autorizado de documentos de Estado.

Autoincriminación

Aunque los abogados de Trump no se enfrentarían potencialmente a cargos penales, se especula que podrían ser utilizados en la investigación como testigos contra el expresidente. Trump, por su parte, desató su furia una vez más en respuesta a la publicación de la orden de registro, acusando al FBI y al Departamento de Justicia de realizar «un subterfugio» de relaciones públicas. Críticas en las que se autoincrimina al admitir que conocía la existencia de los documentos clasificados y se negó a entregarlos. Además, esperaba un trato de favor por parte de un juez federal nombrado durante su Administración.

En una información relacionada, una investigación conjunta del diario 'The Pittsburgh Post-Gazette' y el Proyecto sobre el Crimen Organizado e Información de Corrupción revela cómo un impostor logró infiltrarse repetidamente en el complejo residencial el año pasado y alternar en la cercanía del expresidente. Una información que justificaría la alarma del FBI y su preocupación por la existencia de documentos gubernamentales secretos en Mar-a-Lago.

Según la investigación, una mujer llamada Inna Yashchyshyn, que se hizo pasar por un miembro de una famosa familia de banqueros europeos, logró ingresar en el exclusivo club de Florida del expresidente, y jugar una ronda de golf en un campo cercano al que jugaban Trump y su aliado, el senador Lindsey Graham en mayo de 2021. La entrada al lujoso club de Yashchyshyn, deja al descubierto las vulnerabilidades de seguridad en una instalación que sirve tanto como residencia del expresidente como club privado.