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Mig 29 biplaza del Ejército de Ucrania, en una fotografía de archivo.

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Mig 29 biplaza del Ejército de Ucrania, en una fotografía de archivo. Reuters

EE UU busca desesperadamente quien proporcione aviones soviéticos a Ucrania

Polonia desmiente al secretario Estado norteamericano, que dijo estar en conversaciones con Varsovia para reponerle los cazas que donase

Mercedes Gallego

Corresponsal de Nueva York

Lunes, 7 de marzo 2022, 18:20

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No hay duda de que Volodimir Zelensky es el mejor interlocutor que podía tener Ucrania en estos difíciles momentos. El presidente ucraniano convenció el sábado a 200 legisladores estadounidenses, con los que se reunió por Zoom, de que apoyen su súplica de recibir aviones de combate. El secretario de Estado, Anthony Blinken, aseguró al día siguiente que su gobierno «está en ello». La cuestión es cómo.

En realidad, lo que Zelensky buscaba era la declaración de una zona de exclusión aérea sobre los cielos ucranianos, pero ni siquiera los 'halcones' republicanos, tan partidarios de la guerra y la mano dura, han aceptado considerar esa posibilidad, que no obstante goza del apoyo de la opinión pública estadounidense, indignada por la masacre. «La gente tiene que entender lo que significa una zona de exclusión aérea», se defendió por televisión el senador Marco Rubio. «No es algo que aprobemos y se tenga que cumplir. Básicamente significa enviar pilotos estadounidenses a enfrentarse con los rusos e iniciar la III Guerra Mundial con una potencia nuclear».

La alternativa menos peligrosa para evitar la carnicería que representará perder el control del espacio aéreo es enviar aviones de combate a Ucrania, pero sus pilotos no están entrenados para utilizar los F-16 estadounidenses, solo los MIG-29 de fabricación soviética. El país de Europa que posee las versiones más modernas de esos aparatos es Polonia, con 21 cazas en su arsenal militar, pero no tiene el menor interés en irritar a los rusos. Tras haber acogido cerca de un millón de refugiados, se siente en la diana y teme ser el siguiente en la mira de Putin. Rusia lo ha dicho muy claro: si algún país presta sus aviones o pistas de despegue a Ucrania, eso «sería visto como el involucramiento de ese país en el conflicto armado», advirtió el general Igor Konashenkov, portavoz del Ministerio de Defensa ruso.

Sus palabras tuvieron un efecto inmediato. El secretario de Estado estadounidense había dicho estar en conversaciones con Polonia para reponerle los aviones que donase a Ucrania, cuando el primer ministro Mateusz Morawiecki lo desmintió tajantemente, por Twitter, calificándolo de «noticias falsas». «No proporcionaremos aviones de combate a Ucrania, ni tampoco pondremos a su disposición nuestros aeropuertos», anunció. «Ya ofrecemos una ayuda muy significativa en otras áreas».

El jefe del Estado polaco, Andrzej Duda, había dicho la semana pasada que su país no participaría en el conflicto, del que la OTAN no es parte. En privado, los diplomáticos polacos dicen que su país seguirá a la organización defensiva del Tratado del Atlántico Norte en las decisiones que tome como tal, pero no se señalará frente a Rusia. Eso ha hecho pensar a algunos que las declaraciones de Blinken podrían estar más orientadas a calmar los ánimos de los senadores republicanos, que urgen a la Casa Blanca a encontrar «soluciones creativas» para facilitar aparatos a Ucrania antes de que sea demasiado tarde.

Fuera de la descabellada propuesta del ex presidente Donald Trump, que el sábado planteó atacar a los rusos con aviones marcados con la bandera china, el Departamento de Estado habría hablado también con Eslovaquia, que al igual que Polonia habría declinado la propuesta.

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