Efectivos medicos evacúan a una joven herida tras el ataque suicida contra una escuela, este viernes en Kabul. / afp

El terror golpea una escuela chií en Kabul

Al menos 20 muertos en un nuevo viernes sangriento en la capital

MIKEL AYESTARAN Corresponsal. Estambul

Nuevo viernes sangriento en Kabul. El terror volvió a golpear a la capital de Afganistán en el día sagrado para los musulmanes y volvió a poner en su punto de mira a la minoría chií del país. Al menos 20 personas perdieron la vida tras la inmolación de un suicida en un centro educativo del distrito de Dasht-e-Barchi, al oeste de la capital y zona mayoritariamente hazara, grupo étnico chií. La operación sigue el patrón de anteriores ataques del grupo yihadista Estado Islámico (EI), gran enemigo interno de los talibanes y con la guerra sectaria como uno de los estandartes de su agenda.

«Los estudiantes se estaban preparando para un examen cuando un terrorista suicida atacó este centro educativo», detalló el portavoz de policía Khalid Zadran. Las escuelas cierran los viernes en el país, pero este centro realizaba una sesión extraordinaria para alumnos y alumnas que se preparan para dar el salto a la universidad.

Los hazaras fueron antes objetivo de unos talibanes que ahora tienen la responsabilidad de protegerles. El EI les considera herejes y no ha cesado unos ataques con los que logra el doble objetivo de aterrorizar a esta minoría y poner en entredicho el estado de seguridad en el país del que hablan los talibanes desde su llegada al poder.

Zona mártir

El distrito de Dasht-e-Barchi es una auténtica zona mártir porque ha sufrido incontables ataques. Uno de los más sangrientos se produjo en 2021, antes del regreso de los islamistas a Kabul, y al menos 85 personas perdieron la vida y 300 resultaron heridas, la mayoría estudiantes, tras una operación yihadista contra su escuela.

La misión de Naciones Unidas en Afganistán condenó este atentado que se produce «dentro del marco del deterioro de la situación de seguridad» en el país. Organismos como UNICEF mostraron su «consternación» por este «acto atroz» contra un centro educativo.