Las manifestaciones siguen en Myanmar. / AFP

Un nuevo baño de sangre con 80 muertos sacude Myanmar

Las ONG denuncian que el Ejército reprimió brutalmente una marcha en Bago mientras el propio embajador del país ante la ONU pide actuar contra la Junta

M. P.

Más de dos meses después del golpe de Estado militar, el conflicto birmano se asemeja cada vez más a una guerra civil. El último episodio se produjo el viernes en Bago, una ciudad situada a unos 65 kilómetros al noreste de Rangún, donde al menos ochenta personas murieron tras una incursión del Ejército.

Entre las pocas imágenes recogidas, algunas muestran a grupos de manifestantes escondidos detrás de sacos de arena. Varios de ellos portan pistolas caseras mientras de fondo se escuchan disparos y explosiones. Hay caras de angustia y miedo. Otras imágenes muestran cadáveres en las calles.

Según algunos testigos, los militares reprimieron a los manifestantes «con gran violencia» mientras muchos vecinos salían huyendo a los pueblos cercanos. Algunos habrían sido alcanzados por los disparos. Según estas fuentes, las autoridades impidieron a los servicios de socorro recoger los cadáveres, que supuestamente fueron introducidos en camiones militares. Otros testigos apuntaron que los cuerpos fueron almacenados en una pagoda.

Al margen de los testimonios y las imágenes, los datos sobre este supuesto nuevo baño de sangre en Birmania continuaban siendo anoche escasos y confusos. El corte del servicio de internet decretado por la Junta Militar ayuda a que las informaciones lleguen tarde o sesgadas al resto del país.

De hecho, aunque este enfrentamiento entre las fuerzas armadas y los ciudadanos que exigen la vuelta a la democracia ocurrió el viernes, permaneció oculto hasta. Y mientras la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos confirmó que «más de 80 manifestantes antigolpistas fueron asesinados», el periódico estatal 'New Light of Myanmar' informó de un único fallecido y culpó de los incidentes a los «alborotadores». Lo mismo sucede con el balance de víctimas desde que sucedió el golpe de Estado. Algunas ONG señalan que ya son casi 700 muertos mientras la Junta Militar asegura que son 248 y todos «terroristas violentos».

Pintura en la calle

Fuera de Bago, en Ranguún cientos de jóvenes arrojaron este sábado pintura escarlata en las calles del centro como muestra de que la población «no permitirá que el régimen dictatorial nos gobierne en absoluto». La situación en el país se agrava además con los ataques de algunos de los veinte grupos étnicos armados que controlan áreas del territorio birmano y que dejaron también un rastro de varios fallecidos, entre ellos un grupo de policías.

«Es necesaria una acción colectiva y contundente de inmediato», pidió el viernes el embajador de Birmania ante la ONU, Kyaw Moe Tun, en una reunión del Consejo de Seguridad. El diplomático propuso crear una zona de exclusión aérea y aplicar un embargo de armas y sanciones más selectivas contra los miembros del Ejército para poner fin a un régimen que acabe colapsando el Estado.