Recogen los daños perpetrados por el atentado suicida en la mezquita de Kandahar. / AFP

Nuevo viernes sangriento para la minoría chií de Afganistán

Mueren 41 fieles y otros 74 resultan heridos en un atentado suicida contra una mezquita de la localidad de Kandahar

MIKEL AYESTARAN Corresponsal en Jerusalén

Por segundo viernes consecutivo el terror golpeó a la minoría chií de Afganistán. Varias explosiones, al menos cuatro, sacudieron la mezquita de Bibi Fatima de Kandahar y al menos 41 perdieron la vida y 74 resultaron heridas, según informaron fuentes médicas locales. «Estamos entristecidos al enterarnos de que se produjo una explosión en una mezquita de los hermanos chiíes en el primer distrito de la ciudad de Kandahar en la cual un número de nuestros compatriotas resultaron mártires y heridos«, lamentó el portavoz del ministerio del Interior, Qari Sayed Khosti, a través de las redes sociales. Los talibanes desplegaron a sus fuerzas especiales para intentar aclarar lo sucedido y «llevar a los responsables ante la Justicia», según Khosti.

«Nos estábamos preparando para la oración cuando oímos disparos. Dos personas entraron en la mezquita y dispararon a los guardias, que abrieron fuego. Uno de ellos se hizo estallar. Después de él, se hicieron estallar otros dos», dijo a AFP Sayed Rohullah, un guardia de seguridad de la mezquita. Por su parte, un responsable talibán local confirmó que se trató de un «atentado suicida».

A falta de conocer la reivindicación del ataque, todas las miradas apuntaron al brazo local del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que el viernes pasado ya golpeó en un templo chií de Kunduz y asesinó al menos a 50 fieles. El Estado Islámico-Khorasan (EI-K) tuvo también la capacidad de atacar en Kabul durante la caótica evacuación de Estados Unidos en una operación en la que mató a más de cien personas, entre ellas trece marines, desafía la autoridad de los talibanes y trata de acabar con la imagen de seguridad que estos quieren transmitir a los afganos y al exterior.

Un atentado de estas características en Kandahar significa además que tienen capacidad para actuar en el principal bastión talibán del país por lo que el mensaje claro es que ya no hay lugar seguro en el Emirato.

Nueva fase de la guerra

Después de dos décadas de conflicto entre talibanes y Estados Unidos, el conflicto entra en una etapa en la que los talibanes se enfrentan al brazo local del EI. El brazo local del grupo se estableció tras el establecimiento del califato en Siria e Irak y lo forman yihadistas escindidos de los talibanes, que juraron lealtad al califa, Abu Baker Al Bagdadi. Durante estos últimos 20 años eran los propios talibanes quienes persiguieron y castigaron con atentados a los chiíes, secta del Islam a la que consideran apóstata.

Hay un pulso abierto entre talibanes y EI y tras la caída de Kabul, los seguidores del califa hablaron de una «falsa victoria» y dijeron en su revista 'Al Naba' que «Estados Unidos ha restaurado el Gobierno de los talibanes». Durante algunas fases de 2015, sus banderas negras comenzaron a sustituir a las blancas del Emirato en provincias como Nangarhar, aunque poco a poco tuvieron que pasar a la clandestinidad porque los talibanes son un grupo mucho más fuerte y organizado.