Una aldea cubierta por las cenizas del volcán Semeru, en Indonesia. / Reuters / Vídeo: Atlas

Catorce muertos en la erupción del volcán Semeru en Indonesia

El estallido tomó por sorpresa a los lugareños y provocó la huida de miles de personas, con cientos alojados en refugios improvisados

DIANA MARTÍNEZ

Cenizas y desolación en Indonesia. La activación de un nuevo volcán vuelve a encender las alarmas. La repentina erupción el sábado de la montaña más alta de la isla de Java, Semeru, cogió por sorpresa a los lugareños y provocó la huida de miles de personas, con cientos alojados en refugios improvisados. Los equipos de rescate rastreaban este domingo varios poblados cubiertos de ceniza en busca de supervivientes de esta tragedia, que dejó catorce muertos y más de medio centenar de heridos, la mayoría de ellos por quemaduras, según el último balance.

El volcán Semeru dejó al menos once pueblos del distrito de Lumajang cubiertos de ceniza. Sepultó casas, acabó con la vida de ganado y forzó a 1.300 personas a cobijarse en mezquitas, escuelas y otros edificios públicos. Una escena desoladora. Padres con hijos traumatizados, familias con colchones a cuestas, agricultores con sus cabras en brazos, vivas de milagro... Tras la erupción, los nativos están conmocionados en una aldea reducida a la nada. «De golpe, el cielo se oscureció y luego llegaron la lluvia y los nubarrones ardientes», relató Bunadi, un habitante de la aldea de Kampung Renteng.

El presidente indonesio, Joko Widodo, ordenó una respuesta de emergencia «rápida» para encontrar a las víctimas y tratar a los heridos. Imágenes del momento de la erupción muestran una gigantesca nube de humo sobre el volcán que se avecinaba hacia una localidad cercana cuyos habitantes huían desesperados. La lava destruyó al menos un puente en Lumajang, por lo que hay zonas a las que los equipos de rescate no pueden llegar.

De hecho, este domingo las evacuaciones se suspendieron temporalmente a causa de las nubes de ceniza, según la cadena local Metro TV. También hay riesgo de que las fuertes lluvias hagan que los sedimentos de ceniza formen un nuevo río de lava caliente.

«Sin tiempo para huir»

La mayoría de las víctimas murió justo después de la erupción, alcanzadas por la lava en sus aldeas, explicó el portavoz de la agencia de orden público de Lumajang, Adi Hendro. «No tuvieron tiempo para huir». Al menos siete personas siguen desaparecidas. Entre ellas, según las autoridades, dos podrían seguir vivas. «Había luces, quizá de sus móviles. Pero no podemos ir allí porque el suelo todavía está muy caliente. Queremos garantizar la seguridad de los equipos», afirmó Hendro.

Las autoridades han advertido a los ciudadanos que no se acerquen a un radio de cinco kilómetros del cráter y de que el aire contaminado puede ser perjudicial. El nivel de alarma del volcán Semeru, de 3.676 metros de altura, estaba en su segundo grado más alto desde la última gran erupción de diciembre de 2020, que también forzó la evacuación de miles de personas e hizo desaparecer varios municipios. En todo caso, no hay que olvidar que este país alberga cerca de 130 volcanes activos hoy día.