Apoyo aliado a Reino Unido en la crisis con Rusia

15/03/2018

Los principales aliados del Reino Unido -Estados Unidos, Francia y Alemania- mostraron este jueves públicamente su apoyo a Londres ante el recrudecimiento de su crisis con Moscú, desatada por el envenenamiento al exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia el 4 de marzo en Salisbury (sur de Inglaterra).

Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel emitieron una declaración conjunta con la primera ministra británica, Theresa May, en la que condenaron esa acción y denunciaron que se trata de la primera ofensiva en Europa con un agente nervioso desde la II Guerra Mundial.

«Supone un asalto a la soberanía del Reino Unido, en clara violación de la Convención para la Prohibición de Armas Químicas», afirmaron los líderes sobre el ataque con un agente nervioso contra Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, por el que permanecen hospitalizados en estado grave.

Precisamente, Moscú apeló a ese convenio para denunciar que el Reino Unido está «incumpliendo sus compromisos como miembro» del mismo, al negarse a entregar a Rusia información sobre el caso, así como muestras de la sustancia hallada.

Este agente fue identificado por la policía británica como Novichok, una sustancia de naturaleza militar fabricada en el pasado por Rusia y de las «más tóxicas jamás desarrolladas», según apuntó el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Stoltenberg aseguró que los aliados no quieren «otra Guerra Fría» y pidió a Rusia «cambiar su comportamiento» hacia el «diálogo político».

Los aliados tomarán medidas

Por su parte, Macron adelantó que Francia tomará medidas «en los próximos días» en respuesta al caso, al compartir la conclusión británica sobre la responsabilidad rusa porque «no hay otra explicación plausible».

Tesis que compartió Estados Unidos, cuyo presidente señaló que «parece» que el mandatario ruso, Vladímir Putin, está detrás de los hechos y afirmó que se está tomando «muy en serio» lo ocurrido.

May se trasladó por primera vez a Salisbury, donde policía y efectivos del ejército continúan trabajando en las pesquisas, para agradecer a los servicios de emergencia su «dura» labor frente al «despreciable» y «descarado» ataque cometido hace once días.

La “premier” comunicó esta semana su decisión de expulsar a veintitrés diplomáticos rusos tras lo ocurrido y después de que el Kremlin no ofreciera ninguna explicación sobre su supuesta implicación en el uso del agente nervioso, como le pidió el Ejecutivo británico.

May avanzó también que ningún miembro de la familia real británica ni dirigentes del país asistirán al Mundial de Fútbol que se celebrará en Rusia de 14 de junio al 15 de julio próximos.

Con todo, la primera ministra opinó que «romper todo tipo de diálogo» con Moscú «no redunda en los intereses nacionales».

Ante el aumento de la amenaza por parte de Rusia que, según el ministro de Defensa británico, Gavin Williamson, «es capaz de mucho más», el político anunció una inversión de 48 millones de libras (54 millones de euros) para la construcción de un nuevo centro de defensa de armas químicas.

Además, reveló que miles de tropas británicas serán vacunadas contra el ántrax, como medida de precaución.

El líder de la oposición del Reino Unido, el laborista Jeremy Corbyn, se unió al discurso generalizado que culpa a Rusia directamente de lo sucedido, después de recibir numerosas críticas al dejar ayer abierta la posibilidad de que el Kremlin no estuviera detrás del ataque.

«La evidencia apunta hacia Rusia en este caso. La responsabilidad debe ser asumida por aquellos que fabricaron el arma (química), aquellos que la trajeron al Reino Unido y aquellos que la utilizaron», afirmó Corbyn a la cadena BBC.

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Rusia les acusa de «espectáculo político»

Mientras tanto, Rusia calificó la actuación de Londres de «espectáculo político-informativo» y anunció que tomará medidas en respuesta a las expulsión de sus veintitrés diplomáticos.

«Esperamos tomar en un futuro cercano medidas de represalia en respuesta a la adopción de una serie de medidas hostiles por parte del Reino Unido contra Rusia», dijo la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova.

Según Zajárova, las acusaciones vertidas contra Rusia forman parte de una «colosal campaña» para solucionar los problemas internos del Reino Unido.

El exagente Skripal fue condenado en Rusia en 2006 a trece años de prisión acusado de alta traición, al haber colaborado para el servicio de espionaje británico MI6 durante los años 90.

En 2010 se refugió en el Reino Unido, gracias a un intercambio de espías rusos acordado por Estados Unidos.