Cristina Fernández al abandonar su domicilio este viernes. / Reuters

Miles de personas salen a las calles de Argentina para condenar el intento de magnicidio

La Plaza de Mayo ha sido el gran epicentro de las manifestaciones, convocadas por organizaciones próximas al oficialismo en una jornada declarada festivo nacional por el Gobierno para instar a la movilización

I. U. | J. F.

El intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner ha vuelto a poner sobre la mesa la polarización que vive Argentina. Ayer, miles de personas se echaron a la calle en Buenos Aires para condenar lo ocurrido bajo el lema 'Con la bandera a defender la democracia»'. El gran epicentro de las protestas fue la Plaza de Mayo, donde una multitud expresó su repudio por el «atentado» con pancartas y retratos de la exmandataria peronista. Se respiraba indignación, por una escalda de la violencia política en el país sin precedentes en sus 40 años de democracia, y conmoción por un ataque que parecía imposible y que, afortunadamente, fue fallido. El arma que disparó Fernando André Sabag Montiel, un brasileño de 35 años, falló.

La convocatoria de la marcha, lanzada por organizaciones políticas y sindicales cercanas al oficialismo, se tradujo en una marea humana que se hizo visible en todo el país después de que el Gobierno declarara la jornada día festivo nacional para que «en paz y armonía el pueblo pueda expresarse en defensa de la vida», argumentó el presidente, Alberto Fernández.

El intento de magnicidio, perpetrado la noche del jueves por un ciudadano brasileño con antecedentes penales, ha conseguido unir a Argentina, un país políticamente fracturado y sumido en una gravísima crisis económica por una deuda y una inflación desbocadas. El rechazo a la violencia se ha impuesto y, pese a las diferencias de pensamiento, el grueso del arco político ha reprobado de forma contundente lo ocurrido, entre ellos el expresidente conservador Mauricio Macri, líder de la oposición. También sumaron sus voces de condena la poderosa Unión Industrial, que agrupa a las empresas y cámaras patronales, así como la Corte Suprema de Justicia.

«Voy a la Plaza de Mayo en primer lugar en apoyo a la democracia, en segundo lugar en apoyo a Cristina, para que sepa que estamos, y tercero, a ver si se despiertan los argentinos y entienden que este camino no va», dijo a la AFP Adriana Spina, una docente jubilada de 61 años que no suele participar de manifestaciones.

Manifestantes exhiben pancartas en Buenos Aires en apoyo a la exmandataria. / Reuters

Mientras se desarrollaba la manifestación, Cristina Fernández fue captada retirándose de su domicilio con gesto sonriente. Se trata de la primera imagen de la vicepresidenta luego del ataque sufrido el jueves por la noche, cuando un hombre apuntó con un arma a su rostro. La veterana política no hizo declaraciones, pero saludó emocionada a sus seguidores antes de subirse a un vehículo negro junto a su personal de seguridad.

«El odio afuera»

El mandatario argentino, Alberto Fernández, había repudiado el jueves por la noche el «atentado» en un mensaje por cadena nacional y decretó este viernes como día no laborable para que los ciudadanos puedan expresarse en las calles en contra de la violencia. La lectura de un manifiesto ante la Casa Rosada puso fin al multitudinario acto. En él se leyó un manifiesto donde se hacía un llamamiento «a la unidad nacional pero no a cualquier precio».

Al documento le puso voz la titular de la Asociación Argentina de Actores, Alejandra Darín, rodeada de ministros del Ejecutivo nacional, políticos, sindicalistas y referentes de organizaciones de Derechos Humanos alineados con el kirchnerismo: «El odio afuera», exclamó.

El discurso pactado también puso en el ojo del huracán a medios de comunicación y la oposición: «Desde hace varios años, un sector minúsculo de la dirigencia política y de sus medios partidarios, viene repitiendo un discurso de odio, de negación del otro, de estigmatización, de criminalización de cualquier dirigente popular o afín al peronismo, y aun de cualquier simpatizante».

Y es que el atentado fallido contra Fernández, también ha dividido a la opinión pública. Muchos kirchneristas han acusado a la oposición y los medios por alentar la violencia contra la expresidenta, mientras que sectores antikirchneristas consideran que el ataque ha sido una puesta en escena para distraer la atención sobre las causas por corrupción a las que se enfrenta la presidenta. Las redes están llenas de mensajes en las que se apunta que el intento de magnidio ha sido un montaje