Un operario en una granja solar de Iberdrola en México.

Las más de 6.500 empresas españolas emplean a unos 350.000 mexicanos

España es el segundo mayor inversor en el país azteca y tiene grandes intereses en los amenazados sectores energético y de obra civil

ZIGOR ALDAMA

«México no se puede permitir hacer lo que Argentina hizo con Repsol». Iñaki Zaldua, director comercial de la empresa de automoción Ecenarro, que cuenta con una planta en el país azteca, resta así importancia a las veladas amenazas que su presidente, Andrés Manuel López Obrador, lanza a España.

A tenor de la importancia que tienen las 6.570 empresas con capital español radicadas en México, no le falta razón: emplean a unos 350.000 mexicanos y convierten a nuestro país en el segundo que más invierte allí por detrás de Estados Unidos, unos 76.000 millones de dólares entre enero y septiembre de 2021.

Por si fuese poco, el saldo del comercio bilateral también es favorable a México, que nos vende más productos y servicios de los que nos compra: el pasado mes de noviembre, el último del que hay estadísticas, las exportaciones mexicanas a España alcanzaron 34.515 millones, 4.207 más que el valor de lo que enviamos al otro lado del Atlántico.

Zaldua subraya que no se siente aludido por las palabras de Obrador. «Tratamos bien a nuestros trabajadores, razón por la que nuestra rotación es muy baja. Ni explotamos, ni robamos», sentencia. Eso sí, el directivo de la cooperativa considera que las palabras del mandatario son «un aviso a navegantes dirigido al gobierno de España y a las empresas energéticas».

Sin duda, las compañías en las que más fuerte pueden resonar las palabras de Obrador son Iberdrola, Repsol y Naturgy, afectadas por la reforma energética que, al grito de «a robar a otra parte», pretende favorecer a las empresas locales. OHL también está su la diana. «El problema está en las licitaciones de obras públicas, sobre todo en infraestructuas y energía. Las palabras de Obrador dañan el prestigio que tanto nos ha costado crear, y hay empresas mexicanas temerosas de trabajar con españolas por lo que pueda pasar», afirma Tere Fernández, presidenta de Emprebask en la capital mexicana.

Ella ya vaticinó problemas en cuanto AMLO alcanzó la presidencia, un hombre al que tacha de «soberbio», y sí que teme que grandes compañías como BBVA, Banco Santander –las dos mayores entidades financieras de México– o Telefónica –el segundo mayor operador de telecomunicaciones– puedan sufrir por la crisis reputacional.

Por eso, Fernández echa en falta una respuesta contundente de las autoridades españolas y europeas en defensa de los intereses económicos nacionales. «Nadie dice nada. Ni el Gobierno, ni las Cámaras. Con Estados Unidos o Francia no se atrevería Obrador», dispara, visiblemente enojada, subrayando que en el país residen unos 21.000 españoles y 150.000 personas con doble nacionalidad.

«Ya hay inversión que está marchando a Colombia, y los contratos se los están dando a empresas no españolas», añade, temiendo que AMLOutilice su mayoría para conceder licencias y modificar proyectos de forma arbitraria, como hizo con el aeropuerto de México D.F., cuya construcción detuvo. De momento, Iberdrola y BBVA afirman a este diario que están a la espera de que se aclare la situación para pronunciarse.

Intereses vascos

Según los datos de Spri, en México operan 174 empresas vascas que cuentan con 232 implantaciones, de las que 113 son productivas. A los sectores más expuestos frente a la ofensiva de AMLO pertenecen las 21 energéticas, las 9 de obra civil y las 28 de ingeniería. «Es un país muy importante para Euskadi, y hay bastantes expatriados allí», afirma Zaldua.

No en vano, aparece en el puesto número once en el ranking de los países de destino de las exportaciones vascas –436,6 millones de euros– y, como sucede en el conjunto de España, sube cuatro posiciones en el de importaciones –797 millones–, lo cual deja como resultado un déficit comercial en el País Vasco de más de 200 millones de euros. Además, Spri señala que «se observa un notable descenso de las exportaciones a México desde 2018», roto únicamente por el incremento registrado durante los tres primeros trimestres de 2021, que puede deberse al batacazo que en 2020 produjo la pandemia.

Tres partidas suponen la mitad de todo lo que el País Vasco le vende a México: bienes de equipo mecánicos, fundición de hierro y automóviles. En sentido contrario, de América llegan a tierras vascas sobre todo combustibles minerales, que suponen más del 90% de las importaciones de México.