El expresidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, aplaude al representante del Gobierno etíope, Redwan Hussien, y al delegado de Tigray, Getachew Reda, este miércoles en Pretoria, Sudáfrica. / Siphiwe Sibeko / REUTERS

El Gobierno de Etiopía y los rebeldes firman un alto el fuego en Tigray

Las partes acuerdan «el restablecimiento del orden constitucional en la región de Tigray» y un programa de desarme y reintegración de los combatientes del TPLF

T. NIEVA

El mediador de la Unión Africana, Olusegun Obasanjo, ha anunciado este miércoles que el Gobierno de Etiopía y el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) han firmado un acuerdo para el cese de hostilidades en el marco del conflicto que asola la región de Tigray (norte) desde noviembre de 2020.

Representantes del Gobierno etíope y del TPLF han mantenido una reunión de «alto nivel», bajo el auspicio de la Unión Africana, y han firmado el acuerdo de de alto el fuego, según ha recogido el diario 'Addis Standard'.

Más tarde, las partes han difundido un comunicado conjunto en el que se comprometen a aplicar «medidas de transición» para el restablecimiento del orden constitucional en la región de Tigray, así como a desarrollar tanto un marco de cara a solucionar las diferencias políticas como otro para garantizar la rendición de cuentas.

«Para empezar a aplicar estos compromisos sin demora, hemos acordado poner fin a todas las formas de conflicto y de propaganda hostil», han dicho, instando a los ciudadanos etíopes en el país y en el extranjero a que apoyen el acuerdo, según ha recogido 'Ehtiopian Herald'.

Además, el Gobierno ha sentenciado que está dispuesto a «salvaguardar la soberanía y la integridad territorial de Etiopía» y ha expresado que el país «sólo tiene una fuerza de defensa nacional», agregando además que proseguirá en sus esfuerzos para restablecer los servicios públicos.

«También hemos acordado un programa detallado de desarme, desmovilización y reintegración para los combatientes del TPLF, teniendo en cuenta la situación de seguridad sobre el terreno», han explicado las partes, agregando que el conflicto ha provocado la pérdida de vidas y de medios de subsistencia.

El Gobierno etíope ha dicho que seguirá colaborando con los organismos humanitarios «para seguir agilizando la ayuda a todos los que necesitan asistencia». «Los estudiantes deben ir a la escuela, los agricultores y los pastores a sus campos, y los funcionarios públicos a sus oficinas», han dicho.

Finalmente, las partes han señalado que el acuerdo, que abre paso a «un nuevo capítulo esperanzador en la Historia del país, requiere el apoyo del público para su aplicación, ya que es del interés de todo el pueblo de Etiopía dejar atrás este capítulo del conflicto y vivir en paz y armonía«.

«Agradecemos al pueblo de Etiopía que haya alentado estas conversaciones y haya esperado pacientemente el resultado. Confiamos en que aceptarán los resultados de esas conversaciones y garantizarán su aplicación oportuna», ha zanjado.

Posteriormente, el Gobierno de Abiy Ahmed ha emitido un comunicado, colgado en el perfil del propio presidente, en el que ha agradecido a las partes su dedicación y ha expresado que el compromiso de su Ejecutivo es «firme».

Las conversaciones han contado con la presencia del expresidente de Kenia Uhuru Kenyatta y del ex vicepresidente de Sudáfrica Phumzile Mlambo-Ngcuka, así como con representantes de la Autoridad Intergubernamental sobre el Desarrollo (IGAD), de Naciones Unidas y de Estados Unidos.

Tregua humanitaria

El TPLF aceptó sentarse a dialogar con el Gobierno etíope a principios de octubre, una iniciativa planteada por la UA para alcanzar una «resolución pacífica del conflicto actual». Una de las condiciones del TPLF fue que durante las negociaciones hubiese «actores adicionales» como observadores o garantes.

La guerra ha sufrido un recrudecimiento durante las últimas semanas tras el estallido de nuevos combates en agosto después de cinco meses de tregua humanitaria pactada entre las partes. El TPLF denunció anteriormente una ofensiva a gran escala del Ejército eritreo en apoyo a las fuerzas etíopes.

El conflicto en Tigray estalló en noviembre de 2020 tras un ataque del TPLF contra la principal base del Ejército, situada en Mekelle, tras lo que el Gobierno de Abiy Ahmed ordenó una ofensiva contra el grupo tras meses de tensiones a nivel político y administrativo. En la actualidad hay en vigor una «tregua humanitaria», si bien ambas partes se han acusado de impedir la entrega de ayuda.

El TPLF acusa a Abiy de azuzar las tensiones desde su llegada al poder en abril de 2018, cuando se convirtió en el primer oromo en acceder al cargo. Hasta entonces, el TPLF había sido la fuerza dominante dentro de la coalición que gobernó Etiopía desde 1991, el Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), sustentada en las etnias. El grupo se opuso a las reformas de Abiy, que consideró como un intento de socavar su influencia.

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