Dos granjeros pasan junto a los restos de un tanque calcinado en la región de Tigray. / AFP

El Gobierno etíope emplaza a los ciudadanos a defender la capital frente a los rebeldes

El Consejo de Ministros declara el estado de emergencia nacional para proteger a la población del grupo terrorista Frente Popular de Liberación de Tigray

GERARDO ELORRIAGA

Las autoridades locales de la capital etíope, Addis Abeba, han solicitado a sus vecinos que registren aquellas armas que posean y se preparen para la defensa de sus respectivos barrios. Este llamamiento se produjo este martes, el mismo día en el que el Consejo de Ministros declaraba el estado de emergencia nacional con el objetivo de «proteger a los civiles de las atrocidades que está cometiendo el grupo terrorista Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) en varias partes del país». Desde hace un año, la república del Cuerno de África sufre un conflicto militar en la provincia septentrional de Tigray y, en los últimos días, los combates se han expandido al centro del territorio.

La medida resulta especialmente inquietante porque revelaría una posición insólitamente débil de toda una potencia regional. Etiopía es un país con más de cien millones de habitantes, en pleno desarrollo económico y dotado de un Ejército teóricamente experimentado. Sus Fuerzas Armadas propiciaron la caída de los tribunales islámicos que controlaban Mogadiscio y es uno de los garantes del Gobierno somalí.

Las noticias en torno a la contraofensiva tigriña son diversas y no pueden ser contrastadas por la cerrazón informativa impuesta por el régimen, pero parecen revelar una complicada situación para las tropas nacionales. Los rebeldes han conquistado recientemente las ciudades de Dessie y Kombolcha, y avanzan hacia Kamise, a unos trescientos kilómetros de Addis Abeba, según noticias procedentes de agencias. Otras fuentes son aún más perturbadoras, ya que apuntan que las milicias del TPLF cuentan con el apoyo de la guerrilla del Frente de Liberación Oromo (OLA) y que ambas avanzan unidas hacia la capital, una urbe pujante con casi cinco millones de residentes y sede de la Unión Africana.

Drama humanitario

El primer ministro, Abiy Ahmed, reconoció en una declaración televisada que «la movilización hasta ahora no había tenido una organización adecuada», evidente alusión al fracaso de su pretensión de aplastar rápidamente a los insurrectos de Tigray. Hace un año, el dirigente intentó despojar del poder local al TPLF en respuesta a su negativa a integrarse en su partido. Las primeras victorias militares, la prohibición de toda ayuda a la población y el bloqueo de las comunicaciones generaron un drama humanitario, pero no consiguieron doblegar a los rebeldes que, desde hace unos cuatro meses, han tomado la iniciativa militar. El jefe del Ejecutivo aseguró que el movimiento insurrecto había reclutado mercenarios extranjeros y, en cualquier caso, se mostró optimista sobre el rumbo de los acontecimientos. «Las batallas pueden salir mal por diferentes razones, pero, al final, el país ganará la guerra», afirmó.

Los combates del conflicto militar en la provincia septentrional se han expandido al centro del país del Cuerno de África

Etiopía es un mosaico formado por 150 tribus con graves problemas secesionistas. El país cuenta con diez focos armados de diferente intensidad y graves diferencias intercomunales. El Gobierno estatal se valió de estos conflictos y, en su primera ofensiva contra los tigriña disfrutó del apoyo de Eritrea, su anterior enemigo, y de la tribu amhara. Pero, al parecer, los rebeldes también se han aprovechado de estas disensiones y han conseguido el favor de facciones oromos separatistas. Esta comunidad supone más de un tercio del total de la población abisina y, además de pretender la autodeterminación, mantuvo una sangrienta oposición a los planes gubernamentales que pretendían extender la capital sobre superficie de su propio Estado.

Estados Unidos, aliado de Abiy Ahmed, se ha mostrado crítico con ambos bandos. La Administración Biden ha advertido a los rebeldes sobre cualquier operación de toma de Addis Abeba y, asimismo, ha manifestado su intención de eliminar a Etiopía de la lista de países con libre acceso al mercado norteamericano según la Ley de Oportunidades y Crecimiento Africano (Agoa). La iniciativa esta motivada, según portavoces de la Casa Blanca, a «las graves violaciones de los derechos humanos» cometidas por el régimen en su lucha en Tigray.

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