Joe Biden. / REUTERS

Estados Unidos trata de intermediar en el conflicto etíope

Washington ya ha autorizado la salida voluntaria de funcionarios no esenciales y Londres ha urgido a sus ciudadanos residentes a que abandonen el territorio

GERARDO ELORRIAGA

El enviado de Estados Unidos en el Cuerno de África ha llegado a Addis Abeba con el propósito de intermediar en el conflicto abierto en el país. Jerry Feltman, el representante de la Administración Biden, ha aterrizado con el propósito de alcanzar una situación dialogada a una guerra que ya dura un año y que parece recrudecerse y llamar a las puertas de la capital. Las cancillerías occidentales parecen conscientes el riesgo. Washington ya ha autorizado la salida voluntaria de funcionarios no esenciales y Londres ha urgido a sus ciudadanos residentes a que abandonen el territorio.

La demanda de una negociación ha sido la principal petición del presidente de la Comisión de la Unión Africana Moussa Faki Mahamat, realizada este jueves en su encuentro con Feltman, y también del presidente de la vecina Kenia, Uhuru Kenyatta. Pero la situación no parece mejorar, a pesar de los buenos oficios. El gobierno etíope no e ha pronunciado al respecto de esos llamamientos de paz y, por el contrario, ha anunciado el arresto de «numerosos partidarios de las organizaciones terroristas». Esta aseveración puede interpretarse con un uso de las potestades inherentes a la declaración del Estado de Emergencia y afectaría especialmente a la comunidad tigriña.

La situación bélica tampoco depara demasiadas esperanzas. La cerrazón instaurada por el gobierno es tan sólo compensada por las noticias procedentes de las redes sociales. La mayor desazón para la población procede de la alianza entre las milicias del TPLF tigriña y el OLA de la etnia oromo. Las últimas informaciones, imposibles de corroborar, aseguran que las milicias han cercado la ciudad de Ambo, a unos 100 kilómetros al oeste de Addis Abeba.