«Yo no soy el ogro que pintan»

R.R.

Salvador Morales, el único imputado por la muerte de Isabel Canino en 2009, aseguró ayer en la primera jornada del juicio que se celebra contra él en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que no la asesinó y que él no es «el ogro que pintan» su familia y los medios de comunicación. Admite que ocultó el cuerpo de su ex pareja en la fosa séptica de su casa.

Yo no soy el ogro que pintan la familia de Isabel y los medios». Salvador Morales, el hombre que durante más de 15 años mantuvo una relación sentimental con Isabel Canino pese a estar casado, tener tres hijos y vivir con su esposa, y único imputado por la muerte de la conductora de Titsa en marzo de 2009, defendía ayer su inocencia ante la Sección Quinta de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife que lo juzga por asesinato. Sí admitió que ocultó su cuerpo en la fosa séptica de una vivienda de su propiedad en La Laguna, y que no sabe por qué en los 72 días en los que la Policía y la familia de Isabel Canino estuvo buscándola calló que había hallado el cuerpo, ni por qué lo hizo desaparecer metiéndolo en la fosa séptica en lugar de llamar al teléfono de emergencias 112 o a la Policía.

También prestaron ayer declaración como testigos la madre y la hermana de Isabel Canino, Eladia, que siempre ha sostenido que Salvador es el asesino de su hermana. Eladia explicó cómo transcurrieron las horas previas y posteriores a la desaparición de su hermana el fin de semana que Isabel planeaba pasar con una amiga en la playa de El Médano, cómo el lunes 23 de marzo de 2009 llamó a Salvador para preguntarle ella y las respuestas esquivas del hombre y las amenazas que éste le profirió.

Eladia fue quien primero entró, al día siguiente de la desaparición, en la casa de Isabel. Tenía una maleta a medio hacer sobre la cama y comida para perros descongelada en un bol. Eso fue lo que la hizo sospechar, porque «ella es muy meticulosa y nunca hubiese dejado eso así», dijo ayer.

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