Silenciar el murmullo del descenso

Los que apuestan por desdramatizar argumentan que el Gran Canaria está donde a su contexto le corresponde, que sudar para perseverar entre los 18 escogidos de la ACB es su posición natural. Sin embargo, la falta de costumbre infunde pánico. Perder en Murcia, rival directo, tras dos derrotas consecutivas generaría más ruido.

David Ojeda
DAVID OJEDA

Murcia hace frontera con los puestos de descenso. Solo dos victorias elevan al Gran Canaria sobre el rival de esta noche, un equipo que en su feudo se muestra más solvente que lejos de la Región. Tras dos derrotas consecutivas ante Real Madrid y Assignia Manresa y con el Barcelona como rival de cierre de semana el próximo domingo en el Centro Insular, caer en el Palacio de los Deportes esta noche alimentaria el murmullo del descenso.

Ambos equipos acoplan a sus últimas incorporaciones a sus rotaciones. Pero la de Murcia viene más rodada. El equipo entrenado por Óscar Quintana anunció el pasado lunes la contratación de Curtis Jerrells, base norteamericano procedente de Fenherbahce Urkel. El director de juego ha disputado 16 encuentros en Turquía, además de hacer buenas actuaciones en la Euroliga y de solo llevar tres semanas parado. Por contra, el Gran Canaria todavía tiene que adaptar a la mecánica de juego de Pedro Martínez a Zabian Dodwell, el base que llega para jugar de escolta. Tras debutar con casi 12 minutos ante Manresa, aun le queda mucho por progresar tras estar parado durante toda la temporada.

Comprometida por sus desatinos su posición clasificatoria, la escuadra claretiana requiere de sus mejores valores sobre la pista en Murcia. Allí, el principal enemigo es James Augustine, uno de los descubrimientos para el baloncesto español del Gran Canaria.