Entrevista

Rafael Robaina: "Se necesita experiencia en la gestión universitaria"

28/11/2016

El catedrático de Biología llega al final de la campaña con un mensaje de «cambio sereno y sensato» para la Universidad basado en la «experiencia» .  Cree que el proyecto de Montoya es «disperso» y «más de oposición que de gobierno.


— Tras la rectificación de los resultados iniciales, usted obtuvo el 39,8% de los votos de la comunidad universitaria el pasado día 16, ¿eso le hace favorito para la segunda vuelta?

— En absoluto.  Hay un sector de la comunidad universitaria que representa casi un 30% al que tenemos que convencer sobre la conveniencia de nuestro proyecto para la Universidad. Cierto es que es un sector que consideramos que apostó por un cambio sereno y sensato basado en la experiencia previa de gestión que avalaba la candidatura por la que apostaron y que creemos que nosotros también representamos con la nuestra. No somos favoritos, pero una ventaja de casi nueve puntos da mayor solidez si se quiere a nuestra propuesta.

—¿Qué opina del fallo del recuento de la Junta Electoral Central de la Universidad? ¿Cree que se tardó mucho en rectificar los resultados?

— La JEC cumplió con los plazos previstos en el proceso electoral para publicar los resultados definitivos. Respecto al fallo, por lo que nos transmitieron, se trataba de una interpretación del reglamento en cuanto a la aplicación de la ponderación por sectores que no era la que se venía aplicando en todos los procesos anteriores y que, como les indicamos, no cumplía con la legalidad vigente. Al final se impuso el sentido común y se ha mantenido el criterio de ponderación que correspondía, el de siempre vamos. Lo que sí nos sentimos un poco solos en la reclamación.

— ¿Cree que ha afectado a la imagen social de la ULPGC?

— Indudablemente. Este tipo de cosas son difíciles de explicar. Es difícil hacer entender que se trató de un error de interpretación de la norma porque las fórmulas de cálculo no están reglamentadas y lo que ha quedado es que parece que no sabemos resolver estas cosas aparentemente simples.

— ¿Cree que este error –a usted le atribuyeron en un principio un apoyo menor– ha afectado a su campaña y al proceso electoral hacia el Rectorado?

— Bueno, nos ha tenido entretenidos en algo que dábamos por hecho, con reclamaciones a la Junta Electoral y nos ha generado cierta tensión. A partir de que se resolvió, nosotros hemos seguido con nuestro plan de campaña programado para la segunda vuelta.

— Si es rector, ¿propondría algún cambio en el funcionamiento de la Junta Electoral?

— Hay que reglamentar el proceso, que estén las fórmulas de cálculo, por ejemplo, y dotar de medios a la Junta Eelectoral Central para que se pueda hacer un seguimiento del escrutinio propio del siglo XXI.

— ¿Cómo intenta convencer para que le voten quienes se decantaron por Eduardo Galván el día 16, más del 28% de quienes acudieron a las urnas?

— Nosotros representamos una candidatura que promueve un cambio sereno, sensato y productivo. Una opción transformadora que mira al futuro para no perder el tiempo en cuestiones internas, sino para empezar a funcionar desde el día siguiente de nuestra toma de posesión. Yo creo que el profesor Galván representaba esto también con alguna discrepancia con nuestra propuesta, si no no habría surgido, pero que  no creo que sea una diferencia insalvable. Experiencia en la gestión universitaria es lo que se necesita y ambas candidaturas, la nuestra y la de Eduardo Galván, creo que la tenemos.

— ¿Cuáles son las principales diferencias, en su opinión, de su proyecto con el que representa Alberto Montoya?

— En mi opinión, creo que presenta un proyecto poco cohesionado para cambiar cosas y no que las cosas cambien. Parece más un proyecto de oposición que de gobierno. Muy pocos signos de modernidad, muy clásico. Con los cambios que se han anunciado, aunque no se hayan concretado en áreas y personas que estarán al cargo (o quizás por eso) me parece un proyecto aún más disperso.

— ¿En esta segunda fase de la campaña electoral no ha habido grandes actos... ¿Dónde ha centrado su atención y su acción?

— Ciertamente. Nosotros habíamos aceptado dos debates, uno que nos proponían desde la misma Junta Eelectoral y otro que proponían desde esta casa, de CANARIAS7. Debatir es lo que enriquece este tipo de procesos, más en la universidad. Aparentemente Montoya tenía otra estrategia porque no ha aceptado debatir. Visto el panorama, nos hemos dedicado a reforzar nuestras posiciones que nos dieron el 40% y a ganar ‘cuerpo a cuerpo’, uno a uno, los votos del sector que entendemos que podría haber elegido la opción del profesor Galván en la primera vuelta. Esto tiene la incertidumbre de que el voto es secreto, pero algunos te lo confiesan abiertamente y en ese momento les hemos explicado nuestro proyecto. Esto ha sido así con el personal de la universidad.

Con los estudiantes hemos ido a convencerles directamente con diálogo por los las facultades y escuelas, cafeterías y otros puntos de encuentro. Hemos creado además el hashtag #RobainaResponde al que se puede acceder desde la web RafaelRobaina.es con las medidas específicas para estudiantes que estará activa durante los cuatro años de legislatura (si somos elegidos) para que el alumnado pueda hacer seguimiento de nuestro grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos con ellos.

— ¿Qué cambiaría en la Universidad grancanaria si usted es elegido rector?

— Nuestro alejamiento de la sociedad. Comunicar será nuestro lema para que la sociedad perciba claramente las ventajas de la universidad pública. Creemos que es la mejor manera de defender a la institución en los tiempos que vivimos.

— ¿Puede decir cuál será su primera medida en el Rectorado si gana las elecciones?

— Que la comunidad universitaria perciba nuestra clara intención de diálogo, abriendo inmediatamente negociaciones con los representantes de todos los sectores para avanzar las medidas que necesariamente se tienen que tomar con el máximo consenso y que afectan al profesorado (tema de la planificación académica), estudiantes (instrumentos de proximidad al gobierno, normas de progreso y permanencia) y personal de administración y servicios (estabilidad de sus puestos de trabajo y diálogo).