Molinos eólicos contra gigantes de la burocracia

El horizonte de los cuatro parque eólicos adjudicados en Fuerteventura se vislumbra en la lontananza. Desde hace cinco años, los promotores de estos molinos se enfrentan a una burocracia que les alarga la tramitación hasta un mínimo de dos años más. En dinero, la inversión se cifra por ahora en dos millones de euros.

Catalina García
CATALINA GARCÍA

La puesta en marcha de los cuatro parques eólicos de Fuerteventura es un proceso lento, muy lento, que se inició con la adjudicación de potencia hace cinco años pero que no tiene visos de hacerse realidad en varios años. Los gigantes contra los que se baten estos molinos de viento del siglo XXI son la burocracia y su lentitud. Mientras, la inversión de los promotores se acerca a los dos millones de euros gastados ya en proyectos, avales y tramitaciones.

Para hacerse una idea, tienen que coordinarse hasta seis implicados en distintos niveles de la Administración pública y privada: Red Eléctrica Española, la Consejería de Industria del Gobierno canario, la Consejería de Medio Ambiente del Ejecutivo autonómico, los ayuntamientos de Tuineje y Puerto del Rosario, la Consejería de Ordenación del Territorio también del Gobierno de Canarias, el Ministerio de Industria, el Ministerio de Fomento (AENA) y los promotores. En el largo y tortuoso camino burocrático, los dos proyectos de parques de aerogeneradores de La Tablada y Moralito, en El Cardón (Tuineje), tienen ahora mismo aprobado el acceso a la red (abril 2010, que se actualizó en octubre de 2011) y también el visto bueno de la conexión a la red a través de una nueva subestación. Este permiso último se logró hace poco, concretamente en noviembre pasado.

En lo tocante a la licencia de obras de ambos proyectos, tienen aprobada la declaración de interés general, que data de abril de 2011, por la Consejería de Industria del Gobierno canario, aunque tienen pendiente la autorización especial que se solicitó este verano. A pesar de la contar con la citada declaración de interés general, los molinos requieren de otro trámite más: la declaración de impacto ambiental que otorga el área regional de Medio Ambiente.

La declaración de impacto comenzó a tramitarse en marzo de 2010. Primero, se solicitó si está sometido o no al trámite por no estar en ningún suelo protegido (es decir, ni espacio natural protegido, ni Zona de Especial Protección para las Aves, ni Lugar de Interés Comunitario, entre otros, ni en mapa de especies protegidas por catálogo Europeo, Español, ni Canario), y por estar a más de dos kilómetros de otro parque en funcionamiento, no debería someterse según la Ley. A pesar de todo, Medio Ambiente decide en mayo de 2011 que sí, que los parques eólicos deben someterse al más alto nivel de declaración de impacto ambiental.