Lobos sólo podrá ser visitada cada día por 200 personas

13/12/2006

El Boletín Oficial de Canarias publica y da por aprobado el Plan de Uso y Gestión del Parque Natural del Islote de Lobos. Un texto ambicioso y muy restrictivo, donde por primera vez en un espacio natural canario se limita el número máximo de visitantes que puede recibir al día, definido como «capacidad de carga». Tan sólo 200.

La mayoría de los problemas de conservación de Lobos proviene del exceso de visitantes que recibe y el Gobierno de Canarias ha decidido controlar al máximo este trasiego. El nuevo Plan de Uso y Gestión tiene por objeto preservar sus numerosos recursos naturales y paisajísticos para disfrute público y científico. Por eso el primer paso consistirá en reducir el número de visitantes.
A ejemplo de las famosas Cuevas de Altamira, en Cantabria, sus tesoros no serán espectáculo de masas. A partir de ahora, entre sus playas y malpaíses no podrá haber al día más de 200 personas al mismo tiempo, una medida que sin duda afectará a las varias embarcaciones que tradicionalmente realizan el transporte de pasajeros desde Corralejo y Playa Blanca. La decisión igualmente tendrá repercusión en el poblado ilegal de chozas de El Puertito, donde especialmente en Semana Santa y verano residen numerosas familias.
Locales y visitantes se encontrarán con una larga lista de restricciones que pretenden conservar las riquezas de este bellísimo islote. De esta manera, se mantiene la prohibición de mariscar, a la que ahora se añade la limitación de la pesca, en todas las modalidades y a lo largo de todo su litoral, salvo en el estrecho sector comprendido entre la Punta del Marrajo y Los Roques del Puertito, al sur de la Isla, pero «siempre y cuando no se realice con carnada obtenida en todo el perímetro costero del islote.

Cierre de caminos. El plan rector realiza una precisa zonificación de todo el terreno, que incluye numerosas limitaciones de uso en diferentes grados, según la importancia del lugar. Así, una parte del islote se declara como «zona de exclusión», considerada como la que atesora la mayor riqueza y calidad biológica, además de la más frágil.
Por esta razón se prohíbe el acceso a ella en todo momento y a lo largo de todo el año. Dicha restricción incluye la ascensión a La Caldera, hasta el momento uno de los lugares preferidos por los caminantes dadas las extraordinarias vistas que se pueden disfrutar desde su cumbre. La misma limitación afecta a todo su litoral norte, además de al saladar de Las Lagunitas, en la costa oriental.
La zona de uso restringido se corresponde con aquellas áreas de gran valor natural, que se podrán visitar pero sin salirse de los caminos establecidos y siempre acompañados por guías cualificados. Dicha zona restringida incluye el área comprendida entre la ladera oriental de La Caldera y el camino que atraviesa la isla de norte a sur.
Otro sector se considera de uso moderado, y sólo una pequeña extensión recibe el calificativo de uso general, limitado al faro, el muelle y las Casas del Puertito.

Actividades prohibidas. La lista general de usos prohibidos en el islote es amplia. No se permitirá en todo el Parque Natural la caza, salvo sacas autorizadas para controlar poblaciones. Tampoco la plantación de especies vegetales, la construcción de viviendas (pero sí se permite su arreglo y mantenimiento), la apertura de nuevos senderos, la instalación de publicidad, los tendidos eléctricos aéreos e incluso las maniobras militares, salvo en caso de «alarma, excepción y sitio». Tampoco el desembarcar en la isla por cualquier punto que no sea el muelle o el espigón de las Casas del Puertito.