Latidos canarios en Luisiana

Alemán, Guédez, o Estupiñán son algunos apellidos de  descendientes de canarios que emigraron a Luisiana en EEUU en 1778 y que hoy, en la 4ª y 5ª generación, perduran y conservan hasta el acento. Dos investigadores isleños han realizado el primer estudio con imágenes y voces de este legado en el proyecto Cislanderus. Ahora recaban apoyo para investigar la colonia  de San Antonio de Texas. 

En 1773, 2100 canarios, en su mayor parte de Agüimes, aunque también de Ingenio y de las islas de Tenerife, La Palma y El Hierro, viajaron a las húmedas tierras de Luisiana en Estados Unidos. En su mayor parte agricultores sin formación, se dedicaron a oficios como el de tramperos para cazar ratas de agua y vender sus pieles para hacer abrigos a empresarios de Nueva York.  Vivían en comunidades aisladas, hecho que propició que la lengua canaria perdurase», explica Aníbal Martel, vecino de Vecindario y radicado en Estados Unidos como fotoperiodista e investigador del proyecto cultural Cislanderus,  en el que  trabaja conjuntamente con la también canaria    Thenesoya Martín, investigadora de la Universidad de Harvard.


Cislanderus, palabra  que representa la unión de  dos culturas: Canary+islander+US ,  pone cara a la realidad de los 30 o 40 canarios descendientes con árbol genealógico comprobado. «Unos pocos de los mayores habla español incluso con  acento canario», dice Martel, «porque la útlima generación perdió el español por un cambio en la ley».  Aún así, tratan de mantener  vivo el recuerdo con el Museo y la Fiesta de los Isleños, con efectos de la cultura canaria y un caldo similar  al puchero.


La finalidad de la primera parte de Cislanderus, que «viene a completar lo que no pudimos encontrar en los escasos libros dedicados al tema», es editar una publicación y realizar exposiciones itinerantes en Canarias y EEUU con imágenes y voces captadas en los  2 años de trabajo.  

Recabar apoyos para San Antonio. Thenesoya Vidina Martín y Aníbal Martel  muestran «esta historia compartida desde el siglo XVIII con el objetivo de hacer visible el presente de esta comunidad y su esfuerzo por mantener un legado del que se sienten orgullosos. De este modo, hacen un llamamiento a instituciones públicas como el Gobierno de Canarias, o privadas, para recabar apoyos  «para que Cislanderus continúe creciendo y hacer visible a los descendientes canarios de Estados Unidos».
Se refieren a la puesta en marcha de la exposición itinerante y la edición de un libro con los resultados en Luisiana, y arrancar con la segunda parte del proyecto, consistente en recabar la misma información y documentación gráfica y de tradición oral de la otra colonia de canarios emigrantes a EEUU,  en concreto, con las 16 familias que viajaron en 1731 a San Antonio de Texas. Para  ello han creado un método de recaudación  crowdfunding en su web www cislanderus.com, para hacer frente a los gastos.   
Martín, de la capital grancanaria, es investigadora en la Universidad de Harvard donde estudia la producción cultural insular y las conexiones entre Canarias, Cuba y Puerto Rico y Guinea Ecuatorial y Martel, fotoperiodista freelance corresponsal en Boston.