Las Palmas de Gran Canaria

Las Rehoyas: renovada en torno a un parque y peatonal

Los vecinos de Las Rehoyas han decidido presentar una alternativa al plan de reposición planteado por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Su propuesta se resume en una renovación de las viviendas en torno a un gran parque, de tal forma que se configure un barrio peatonal gracias al soterramiento de la calle Santa Luisa de Marillac.    

Los vecinos de Las Rehoyas-Arapiles comparten la idea de renovar el barrio, pero no el modelo propuesto por el grupo municipal de gobierno. «El Ayuntamiento pretender hacer un barrio de bloques al modo tradicional: coches y aceras, y poco planteamiento social y colectivo», critica el arquitecto Carmelo Suárez, que ha colaborado con los residentes del barrio en la elaboración de una propuesta alternativa al plan de reposición municipal.

En lo urbanístico, la idea de los vecinos es conseguir un barrio eminentemente peatonal, en el que solo haya una carretera interior «destinada a llegar hasta la zona de los locales comerciales y sociales, y al aparcamiento colectivo» que se quiere construir bajo los bloques.

Además, se propone el soterramiento de la calle Santa Luisa de Marillac «porque divide el barrio en dos». Y se concentra el tráfico en dos vías de ronda: una entre el colegio Las Rehoyas y el parque, que uniría la Carretera General del Norte con Santa Luisa de Marillac a la altura del bingo; y otra que conectaría la rotonda de Correos con Agustina de Aragón.

Con ello, se consigue ganar un espacio básico para crear un gran parque urbano alrededor del cual se construirán las nuevas viviendas. Este parque tendrá «arboleda, pequeño lago artificial, huerto urbano y espacios de usos colectivos diversos (juegos, deportes, ocio, festividades, asaderos, zona de venta dominical de los productos del huerto urbano, pipican...) y estará conectado en continuidad con el actual parque de Las Rehoyas».

los bloques. Respecto a los nuevos edificios, la propuesta plantea que sean bloques de seis o siete plantas, con un mínimo de cuatro y un máximo de ocho viviendas por plantas.

«Se construirá una única tipología de vivienda (en función de las propuestas del Ayuntamiento: una de unos 80 metros cuadrados u otra de 91 metros cuadrados) sin coste alguno para los propietarios por los metros cuadrados de diferencia entre la casa antigua y la nueva», resume la propuesta vecinal, que apuesta por el criterio de la cercanía a la localización actual de cada vecino para distribuir las nuevas viviendas.

Carmelo Suárez entiende que la propuesta vecinal no es más cara que la que planteó el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria «e incluso puede ser más barata». Hay que recordar que la propuesta municipal tiene un coste de 172,63 millones de euros, de ahí que tenga que ser incluida en el convenio estatal de vivienda para su financiación.