La joya palmera que llegó de Delft

07/01/2017
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La Palma atesora infinidad de bienes patrimoniales que dan cumplida cuenta de su pasado cosmopolita y, sobre todo, de su vinculación con Flandes. El hallazgo en 2013 de azulejos de la fábrica de Delft datados en el siglo XVI en la torre de la Iglesia de Santo Domingo de la capital palmera ha sumado una nueva joya al patrimonio palmero.    

Los vínculos económicos, sociales y culturales que se establecieron entre Flandes y La Palma apenas concluyó la conquista de la Isla han llegado hasta la actualidad reflejados en apellidos y bienes patrimoniales de todo tipo, cuyo principal ejemplo es la escultura y la pintura flamenca. Sin embargo, uno de los legados más singulares y paradójicamente menos estudiado es el de la cerámica de Delft.

Era lógico pensar que los lazos entre ambos territorios hicieran que la cerámica más famosa de Europa llegara a La Palma, pero no fue hasta 2013 cuando se descubrieron azulejos fabricados en Delft en la Isla. La entonces consejera de Patrimonio del Cabildo, María Victoria Hernández, se percató de que los azulejos que había en el remate de la torre de la iglesia del exconvento de Santo Domingo en la capital palmera eran azulejos de Delft.

Ese fue uno de los hilos de los que tiró Antonio Marrero Alberto, doctor en Historia del Arte y especialista en arte mudéjar, para constatar que los flamencos llevaron la cerámica de Delft a La Palma. Años antes, cuando preparaba su trabajo de fin de carrera y buscaba en La Palma ejemplos de arte mudéjar no religioso, ya había visto los afamados azulejos blancos y azules en la Isla y fue en la cinta del almizate de la techumbre mudéjar del salón principal de la Casa They de la capital palmera.

Marrero vio aquel adorno en la techumbre de la casa They y casi en paralelo estuvo en 2003 en la exposición que el Museo del Prado dedicó a Johannes Vermeer Vermeer y el interior holandés. Deteniéndose en el catálogo de la exposición observó que en los zócalos y los ribeteados de las puertas de muchas de las obras del pintor flamenco se representaban azulejos de Delft. «Relacioné la techumbre de la torre de Santo Domingo, la casa They y busqué más ejemplos donde hay esta cerámica en la Isla y también otros donde se cree que es de Delft y no lo es», explica Marrero.

Los azulejos del remate de la torre de Santo Domingo son del siglo XVI y, por cómo están dispuestos, sin orden alguno, «debieron sobrar de otro  lugar y se pusieron ahí, junto a otros de otra procedencia, para que reflejaran la luz del sol». Los de la techumbre de la casa They son del siglo XVII, «con escenas en cada azulejo, más barrocas que en los del siglo anterior, donde las figuras aparecían solas», dice Marrero, que también halló azulejos de Delft en la casa Massieu de la capital palmera, en la contrahuella de la escalera principal de la vivienda. Dice el historiador de arte que los de la casa Massieu y la iglesia de Santo Domingo son «los únicos casos en los que se puede asegurar al 100% que se trata de cerámica de Delft».