La eterna sonrisa de Valerón

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO

Valerón conserva intacta su aura, aunque en los últimos tiempos su presencia en los partidos se haya reducido a la mínima expresión. Ya ni entra en las rotaciones de Paco Herrera y, a cuenta de la edad y su rol, son inevitables los rumores acerca de si los actuales son aires de despedida. «Cada año, lo mismo», bromea sobre los eternos debates sobre su retirada.

En la UD no alimentan especulaciones. «Él decidirá», sostienen. En realidad, es lo que ha pasado siempre desde que regresó a casa en julio de 2013. Sus contratos son anuales y las renovaciones dependen, exclusivamente, de sus sensaciones. Finalizado el curso pasado, Valerón se animó a prolongar su carrera atado a circunstancias afectivas. «No podía dejar la UD de esa manera», explicó en su día a propósito de la infamia vivida frente al Córdoba en aquel 22 de junio de luto para el Gran Canaria. Camino ya de 2015, año en el que entrará en la cuarentena, el Flaco no puede esquivar las meditaciones sin que eso le reste su genuina alegría. Siempre sonriente, atento con cada aficionado, en el vestuario el mejor compañero posible juegue o no. Coincidiendo con el parón navideño, Valerón recibió en el Bar Playa El Boya de su Arguineguín natal un homenaje promovido por su peña de simpatizantes y el acto corroboró nuevamente lagenerosidad vital que desprende. «En todo momento habló del liderato del equipo, de las ilusiones de ascenso que hay, del gran trabajo que se está realizando. De sus suplencias o falta de oportunidades, ni una queja. Otro en su lugar...», subraya uno de los presentes. Valerón únicamente ha intervenido en dos de los últimos seis encuentros oficiales de la UD. Ni siquiera con la carga de partidos que ha implicado el mes en curso entre Liga y Copa, y el consiguiente desgaste físico en muchos de sus compañeros, ha sido considerado por el técnico para aumentar su protagonismo. El pasado 2 de diciembre, con la ida de la eliminatoria copera frente al Celta, fue titular y totalizó 70 minutos. Cuatro días más tarde, el 6, intervino en la última media hora de encuentro con motivo de la visita del Leganés.Sustituyó a Vicente Gómez. Y, desde entonces, se le pierde la pista. Fuera de la convocatoria en el duelo aplazado en Sabadell, ni siquiera con 0-4 en el Nuevo Colombino le dieron carrete. Calentó en la banda bajo el aguacero. Pero nada. Tampoco tuvo mejor suerte en la vuelta ante el Celta en Balaídos o en la despedida del año con Osasuna. Y ahora, con la llegada de Viera, más complicada se antoja su situación. Si por Miguel Ángel Ramírez fuera, Juan Carlos Valerón sería uno de los emblemas del proyecto en Primera de consumarse el ascenso. El presidente lo tiene claro. No tanto el propio futbolista, que sigue repartiendo atenciones mientras los demás hacen conjeturas. Él ni se inmuta.