Entrevista

José Antonio Caminero: "Falta un plan que controle al paciente con tuberculosis"

18/07/2016
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El neumólogo experto en tuberculosis en el doctor Negrín y asesor de la OMS señala que el único problema hoy en día con esta patología curable es que su tratamiento es de seis meses.

— La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha reconocido la excelencia de la Unidad de Tuberculosis del Negrín de la que es responsable.

— Es un gran reconocimiento para el hospital aunque siendo sincero lo que a mí, realmente, me satisface es la parte asistencial, atender a los pacientes. Amo mi trabajo; soy asesor de la Organización Mundial de la Salud con la que colaboro desde hace 20 años y cada año visito unos diez países para evaluar su situación en tuberculosis. La próxima semana viajo a Sudáfrica, la siguiente a Mozambique, Filipinas e India, todos países con muy alta carga de la enfermedad.

— En la pobreza está la clave de esta enfermedad y ningún país está libre de ella. ¿Cómo afecta a España y, en concreto, a Canarias?  

— Efectivamente, la pobreza es la clave. Es la enfermedad de los pobres de los países pobres pero, también, de los pobres de los países ricos. Es una enfermedad que la gente tiene como olvidada, a pesar de que la situación no es tan buena como creemos. En el mundo se presentan una media de nueve millones de casos nuevos y mueren un millón y medio de personas aún  siendo una patología curable y con tratamiento. España y Canarias tienen bolsas de pobreza importante pero también una situación mucho mejor a la del resto del mundo, sobre todo, por los avances socioeconómicos vividos en el país durante las últimas décadas. Las sociedades más pobres viven más hacinadas, lo cual facilita la transmisión de la enfermedad por la vía aérea, además la desnutrición también favorece su aparición y en Canarias hubo un hecho que lo refleja y fue la llegada de la inmigración en la época de la bonanza. Quiero dejar claro que con ellos no llegó la tuberculosis pero, al sufrir situaciones penosas, desnutrición y vivir hacinados se facilitó la transmisión de la enfermedad. Si fuera población autóctona también hubieran sufrido de tuberculosis. En la actualidad hablamos de unos 300 casos.

— Apunta al VIH como una patología muy ligada a la tuberculosis.

— Yo siempre digo que los mejores  amigos de la tuberculosis han sido el sida y la pobreza. Yo les llamo los tres caballos de la apocalipsis. El control del VIH llevó aparejado una reducción importante de casos de tuberculosis y hoy, ésta última mata a más personas que el sida, una enfermedad de la que no debería morir nadie porque tiene tratamiento y es curable. Lleva con la especia humana más de 300 millones de año, es una dolencia muy antigua. Como experto en tuberculosis y asesor de la OMS le puede decir que    la problemática económica de los países pobres para afrontar la tuberculosis dejó de ser el dinero para los tratamientos. Hay fondos gracias a las donaciones altruistas de gente  como Bill Gates o los Clinton; es cuestión de la pobreza y los sistemas sanitarios poco desarrollados.

— Es una enfermedad que se diagnostica bien, ¿pero su seguimiento y control es el adecuado?

— Sí, se diagnostica con facilidad y existe una buena conexión entre los centros de salud y los hospitales  a donde nos remiten a los afectados. El único problema de la tuberculosis es que tiene un tratamiento muy largo, seis meses, y muchos afectados lo abandonan cuando ya no sufren los síntomas. Es en este punto, donde desde mi punto de vista, habría que incidir más. Es decir, la tuberculosis es muy controlable pero lamentablemente estamos imbuidos en un sistema puramente asistencial, muy buena  desde luego, pero en el que el seguimiento de los pacientes es precario. Una vez que el afectado sale de la consulta no lo controlamos lo suficiente y desconocemos si termina correctamente el tratamiento farmacológico. Creo que es necesario elaborar un plan de seguimiento de control de la tuberculosis más allá del que ya realizamos los profesionales.