John Dickson, pletórico: «Fue un debut soñado e inmejorable»

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO

Dejó atrás 39 peleas como amateur para dar un paso cualitativo en el que, como reconoce, «es un todo o nada». Así se ambicioso afrontó John Dickson su salto al mundo profesional con 22 años. Y, de momento, las sensaciones no pueden ser más satisfactorias.

La Gallera a reventar y un rival experimentado, de los que exigen y nunca bajan la guardia. Dickson entró al ring «sereno y con mucha confianza», consciente de que «no se podía fallar». Y para alegría de la afición isleña que quiso arroparle la noche del viernes, el púgil grancanario respondió. Ganó a los puntos para inaugurar este ciclo como quería y, lo más importante, proyectando buenas sensaciones. «Fue un debut soñado e inmejorable. Tenía la presión extra de que ya no me puedo equivocar tanto, una vez que he decidido dar el paso a profesional, y todo salió bien. La gente me ayudó mucho con su apoyo. Me emocionó el ambiente que pude vivir. Ya he dado el primer paso de todos los que quedan por venir», reconocía ilusionado. Dickson, que compite en la categoría del peso wélter (66 kilogramos), admitió que Fabrice Julian, su oponente, «guardó bien las distancias y fue muy duro», aunque él pudo llegarle «con algunas manos claras» que, finalmente, decidirían a los puntos, tras el dictamente de los jueces, la victoria Su calendario de retos, aún por definir, contempla como opción preferencial «pelear fuera de Canarias» y confía en que en el presente año tenga la oportunidad de saltar al ring «en cuatro o cinco ocasiones más». El que fuera campeón de España amateur el año pasado, y que no descuida sus estudios universitarios pese a la rutina de los entrenamientos (cursa segundo curso de Derecho), confiesa que el cambio de entrenador que realizó hace dos meses ha beneficiado su progresión. «Estoy agradecido de corazón a Pepe Delgado todo lo que hizo por mí, al igual que Ramón Delgado. Para mí es como si los dos fueran de mi familia y de ellos me acuerdo ahora que soy profesional. Pero ejercitarme con Gabriel Sarmiento es un lujo. Aprendes muchísimas cosas de él y me siento muy contento de haber dado el paso. Creo que es el entrenador adecuado para el desafío que me he planteado de lograr cosas importantes en el boxeo», concluye.