Baloncesto: Herbalife Gran Canaria

El poder de la rotación para alejar fantasmas

Lo normal es pagar un precio muy alto si no das tu mejor versión contra equipos de la talla del Unicaja. Un nivel que el Gran Canaria se está habituando a mostrar en situaciones límites este curso. Pero, lamentablemente, solo ahí. Y el duelo de ayer, una vez superada la enorme pájara de principios de temporada y ya habiendo certificado su presencia en la Copa del Rey con una reacción formidable, no era, ni mucho menos, uno de esos partidos a vida o muerte. Y este Herbalife de Casimiro parece que no termina de apretar si no se ve con la soga al cuello. Por ello, el conjunto de Joan Plaza no tuvo dificultades en dominar el encuentro en sus comienzos. La marea amarilla apretaba, pero el equipo no encontraba en pista su juego y su incomodidad era incuestionable. Al menos en los primeros minutos.

El ritmo del partido lo imponía Kyle Fogg desde su mando y Dejan Musli no encontraba en Hendrix oposición alguna para dominar la pintura. Pero esto fue solo al principio. Ayer se volvió a demostrar que una de las grandes fortalezas del cuadro claretiano es su poderío en la rotación. Su completísima plantilla le permite tener un banquillo capaz de rescatar a su equipo cuando las cosas al principio no funcionan y así se vio ante el Unicaja. Aguilar, Pasecniks y Rabaseda se unieron a Salin y Báez -único hombre entonado del quinteto inicial- para voltear el electrónico y despejar los nubarrones de un conjunto demasiado irregular, capaz de lo mejor y de lo peor, y que llegaba a este duelo acumulando dos derrotas consecutivas en la Liga. Pero esta vez sí hubo reacción.

El examarillo Alen Omic, uno de los protagonistas de la jornada, fue uno de los que más sufrió esta mejoría claretiana. Ingresó en el partido en el peor momento para los suyos. Justo cuando el grupo isleño encontraba sensaciones con sus hombres de refresco, el esloveno saltaba al ruedo  con lo peor para los visitantes por venir. Su primera acción devolvió el balón a los locales por permanecer más de tres segundos en la zona y su actuación no mejoraría con el paso de los minutos. Desesperado, al pívot se le vio en más de una ocasión discutiendo con Joan Plaza en el banquillo y finalmente acabaría con cuatro puntos y dos de valoración en su retorno a la Isla.

Pero el caso es que ninguna de las escuadras estaban teniendo su mejor día. Dos equipos que gracias a la ascensión del Herbalife luchan por idénticos objetivos, cuya separación en la tabla mínima, y acostumbrados a ser dos de los grandes atractivos de la ACB, ayer no ofrecieron el espectáculo que se les presuponía y que convertía este partido en el más atractivo de la jornada. Pero a pesar de que no se vio el mejor baloncesto, el apretado marcador hasta el final hizo que el partido ganase en emoción y nervios. Síntomas que culminaron en final feliz para la parroquia amarilla que ve como las buenas sensaciones de los últimos partidos se traducen en la línea que el Granca pretende mantener en la Copa y soñar con otra machada.