El Gobierno canario, una historia de crisis, rupturas y desacuerdos

Gonzalo H. Martel
GONZALO H. MARTEL

Las nueve legislaturas que acumula la historia del Gobierno de Canarias no se pueden comprender desde el sosiego. Salvo el segundo de los dos mandatos de Paulino Rivero, el que fue de 2011 a 2015, no ha habido tregua en la gestión de la comunidad autónoma. Ninguno de los gobiernos restantes consiguió acabar el mandato con la estructura fijada en el inicio, ni tan siquiera el primer gabinete de Saavedra, que en 1985 tuvo que rehacer su primer equipo. Las tensiones tienen como hilo conductor el papel basculante de lo que actualmente se conoce como el nacionalismo canario agrupado alrededor de Coalición Canaria (CC), pero las erupciones comenzaron mucho antes del nacimiento de este fenómeno político, ocurrido en 1993 al amparo de la única moción de censura que por ahora ha triunfado en el Parlamento de Canarias. La moción de confianza presentada por el presidente Fernando Fernández (CDS) en noviembre de 1988, ante las fisuras surgidas con sus socios de las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC) por su rechazo a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, marcaron el inicio de una práctica política que no ha cambiado con los años. El posterior acoplamiento en CC de las tendencias insularistas y de los grupos ubicados a la izquierda del PSOE, apenas sirvió para aliviar tensiones, marcadas no sólo por las siglas sino por el larvado enfrentamiento de intereses entre Tenerife y Gran Canaria. Así se explica que el mayor éxito electoral de CC, el registrado en 1999, abonara la posterior ruptura del sector grancanario liderado por Román Rodríguez. La larga alianza posterior entre CC y PP, que se extendió entre 1996 y 2010, salpicó los mandatos del propio Román Rodríguez, de Adán Martín y el primero de Paulino Rivero. Con cada uno de ellos se produjeron sendas rupturas, que sellaron las tensiones derivadas de las estrategias del PP y de los pactos en Madrid.