El embargo amenaza a 372 propietarios de terrenos en El Cotillo

11/05/2014

Quienes fueron miembros de la anulada Junta de Compensación Los Lagos de El Cotillo tienen una deuda de más de 143.000 euros con el que fue su abogado. Un auto judicial exige el pago mediante aval en forma de patrimonio. Hay 372 propietarios afectados y muchos ni siquiera lo saben.

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Un auto del 17 de enero de 2014, emitido por el Juzgado de Primera Instancia nº 11 de Las Palmas de Gran Canaria, amplía la ejecución decretada por un auto del 13 de septiembre de 2004 contra la Junta de Compensación Los Lagos de El Cotillo, por la cantidad total de 143.896 euros, contra los miembros de dicha junta de compensación, esto es, en total contra 372 propietarios de suelo en las inmediaciones de Los Lagos de El Cotillo. El último auto implica que las parcelas de los propietarios contra los que se actúa podrían ser embargadas en virtud de la deuda pendiente contraída entre la junta de compensación y su abogado.

Ambas partes, la junta de compensación y su abogado, firmaron un contrato por la prestación de servicios jurídicos el 14 de junio de 2001, cuya estipulación cuarta señala que la Junta de Compensación Los Lagos de El Cotillo garantiza «el pago de los honorarios expuestos (...), mediante el aval en forma de patrimonio con suelo valorado actualmente en más de 100 millones de pesetas para responder de cualquier incumplimiento de la Junta». Y añadía que, en caso de que se incumpliera algún pago, «la Junta se compromete a vender parte de los suelos a fin de cubrir los pagos establecidos dentro de un periodo no superior a un año y no inferior a 10.000 pesetas por metro cuadrado».

Explicar el cómo de tener una deuda, sin ni siquiera saberlo y por unos terrenos que hoy no valen prácticamente nada, es difícil, pero no imposible. La historia arranca el día 10 de junio del año 1970, cuando se presentó el proyecto Plan Urbanización Los Lagos de El Cotillo en el Ayuntamiento de La Oliva. Era la época en que comenzaban a vislumbrarse en el horizonte económico los tímidos destellos de una incipiente actividad turística que prometía prosperidad para Fuerteventura. En vista de las esperanzadoras perspectivas, en total 372 personas se lanzaron a comprar parcelas, sin embargo, la urbanización jamás llegaría a existir, ni siquiera hubo un plan parcial aprobado.

La Junta de Compensación Los Lagos de El Cotillo fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento de La Oliva el 26 de marzo de 1993. Entonces el suelo aún era urbanizable. «La constitución fue hecha sin información, sin consultas y sin acuerdos de los propietarios. Para ganar más del 60% de derechos, el promotor del plan de urbanización del año 1970 juntó unos 400.000 metros cuadrados de su terreno rústico, lo cual no es jurídicamente posible puesto que no es posible incorporar suelo rústico a proyectos urbanísticos de compensación», explicó el presidente de la Asociación de Vecinos Los Lagos de El Cotillo, Jacobo Aguado.

Tras la constitución de la junta, los propietarios fueron «obligados» a pagar cantidades en proporción a la superficie de sus terrenos, que oscilaban entre las 200.000 y el millón de pesetas.

Fechas clave. Por sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), de 26 de mayo de 1993, el suelo del Plan Urbanización Los Lagos de El Cotillo pasa de ser urbano a urbanizable. El 14 de marzo de 1994, por orden del Ministerio de Obras Públicas, se aprueba el nuevo deslinde de bienes de dominio público marítimo-terrestre, suprimiendo 100.000 metros cuadrados del plan. El 27 de febrero de 1997 se anula la inscripción de la junta de compensación en el Libro de Entidades Urbanísticas Colaboradoras, anulación confirmada en 2002 por el TSJC. El Plan Insular de Ordenación de Fuerteventura (PIOF), aprobado inicialmente por el Cabildo en 2001 aunque entró en vigor en julio de 2003, recalifica el suelo como rústico, impidiendo toda actividad urbanística. El 28 de mayo de 2004, el Ayuntamiento de La Oliva anula la junta de compensación. En resumen, los propietarios invirtieron significativas cantidades por unas parcelas que perdieron su valor y que hoy pueden ser embargadas por una deuda con un abogado que muchos ni siquiera sabían que existía.