Análisis

El caso de Snowden se enmaraña y deja pocas opciones a EEUU

25/06/2013
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En apenas 24 horas, el caso de Edward Snowden ha pasado de ser una huida programada a convertirse en todo un interrogante que deja pocas opciones claras a Estados Unidos en su intento de devolverlo al país para juzgarlo, según expertos.

Snowden, el extécnico de la CIA que filtró al diario "The Guardian" los programas secretos de espionaje del Gobierno de EE.UU., mantiene al mundo en vilo con su intento de huida, ante el que Washington parece tener una única solución viable: una negociación política con el país donde se encuentre el fugitivo.

"Lo más probable es que haya algún acuerdo con el país en el que acabe, en el que EE.UU, a través de medios diplomáticos, ofrezca algún tipo de quid pro quo, y alguna garantía sobre cómo se le procesará", dijo hoy Anthony Cordesman, experto del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), a la cadena CNN.

"Básicamente, (ese acuerdo) implicaría el mismo tipo de deuda que cuando intercambiamos espías", agregó.

Aunque el paradero de Snowden es un misterio, su última localización conocida era Moscú, por lo que Estados Unidos ya envió a Rusia una petición para detener y extraditar al joven de 30 años, acusado de espionaje y robo de propiedad del Gobierno.

Estados Unidos no tiene tratado de extradición con Rusia, por lo que el Gobierno ruso "no tiene ninguna obligación legal de entregar a Snowden", indicó a Efe la experta en asilo y derecho internacional Karen Musalo, profesora de la Universidad de Hastings en San Francisco (California).

Pero para el abogado y analista legal de la cadena CNN Jeffrey Toobin, este caso "no se trata de la petición de extradición de EE.UU, sino de si estos países quieren realmente entregarlo".

"Esto es mucho más un asunto político y diplomático que uno legal", aseguró Toobin, al recordar que si fuera un caso ordinario, Snowden "necesitaría un pasaporte para moverse".

El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, dijo hoy que Estados Unidos revocó el pasaporte a Snowden "dos horas después de desclasificar la acusación" criminal en su contra, algo que tuvo lugar el viernes por la tarde en Washington.

Por tanto, cuando embarcó en el vuelo de Hong Kong a Moscú el sábado, el joven ya no contaba con pasaporte estadounidense.

Mientras que Kerry ha urgido a Rusia a hacer "lo correcto" y entregar a Snowden, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ha decidido mantener un perfil bajo en el asunto, al señalar únicamente que su Gobierno está "cooperando con otros países para asegurarse de que la ley se cumple".

Esas declaraciones, las únicas públicas que ha hecho al respecto, le han valido a Obama críticas de republicanos como Eliot A. Cohen, un exasesor del expresidente George W. Bush, que cree que el mandatario está demostrando "que no importa si los rusos" les "meten constantemente el dedo en el ojo", según señaló al Washington Post.

Para Cordesman, en cambio, es "peligroso que el presidente esté demasiado expuesto en este caso".

"Si toma una posición, si amenaza o exige a otros países que devuelvan a Snowden, puede comprometer su prestigio, el de su país, y quedar básicamente expuesto a todo tipo de comentarios sobre la libertad de expresión".

De acuerdo con Cordesman, Estados Unidos "no tendrá mucho que ganar" si decide lanzar una campaña a nivel presidencial para recuperar a Snowden, dada la simpatía que el exanalista genera en parte del mundo; pero sí tendrá opciones si opta por una negociación silenciosa con el país donde se encuentre Snowden.

"Va a tener que hacerse a nivel diplomático, con concesiones calladas, y cuanto más alejado esté de los medios de comunicación, mejor", consideró Cordesman.

Esa estrategia puede encontrar un obstáculo si Ecuador decide conceder el asilo que le ha solicitado Snowden, algo que asentaría al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, en su "voluntad de ser la voz de la izquierda anti-EE.UU en Latinoamérica", según Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.

"Sería una decisión extremadamente desafiante, mucho mayor que cualquiera que nunca haya tomado Correa respecto a EE.UU, y en un momento en que ha enviado señales de que quiere mejorar las relaciones", señaló Shifter al diario Wall Street Journal.

Una concesión de asilo, especialmente si Snowden consigue efectivamente llegar a Ecuador, presentaría el escenario más tenso posible para ambas partes, según Musalo.

"Cualquier país que concediera asilo a Snowden sería percibido como crítico con EE.UU, dado que sería como alegar que EE.UU quería perseguir (políticamente) y no simplemente procesar a Snowden, y ciertamente eso mermaría las relaciones", indicó a Efe Musalo.