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Dos décadas haciéndose oír

Dos décadas haciéndose oír

Jueves, 1 de enero 1970

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La Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Canarias (Fasican) cumple 20 años y lo hace reivindicando lo mismo que hace dos décadas: la supresión de las barreras de comunicación. El acto institucional que se celebró este viernes en el Cabildo de Tenerife seguirán otros eventos a lo largo de todo el año para que no se los deje de oír en toda Canarias.

Y o y Aurelio Abreu [vicepresidente del Cabildo de Tenerife] éramos los únicos en todo el salón que podíamos oír, pero no entendíamos nada de lo que se hablaba allí, tuvimos que pedir que nos lo interpretaran». La anécdota la contó ayer la consejera de Acción Social del Cabildo de Tenerife, Cristina Valido, en el acto institucional del XX aniversario de la Federación de Asociaciones de Personas Sordas de Canarias (Fasican) y aseguró que la hizo reflexionar sobre el aislamiento que padecen quienes no se pueden comunicarse. «Ese día -dijo- empecé empatizar con las personas sordas» para acto seguido elogiar el empeño de Fasican para garantizar la igualdad de derechos de las personas sordas.

El episodio vivido por Valido y Abreu en otro evento organizado por Fasican puede verse, decía este viernes Paula Santana, técnica de Fasican, como una de las miles de situaciones, pero a la inversa, con las que se topan a diario las personas sordas y de las que nadie se percata si no hay alguien sordo en entorno. Paula Santana afirma que en los 20 años en los que Fasicán lleva haciéndose oír «se ha avanzado mucho, pero aún queda muchísimo por hacer». Sin las asociaciones de sordos, dice, no habría lengua de signos, ni sistemas de intérpretes, ni subtítulos en la televisión o en el cine, pero, pese a la Ley de Lengua de Signos de 2007, sigue habiendo «muchísimas barreras de comunicación», reconoce Santana, que apuntó a la Educación, la Sanidad y el Trabajo como los ámbitos donde «más se cojean las personas sordas».

Fasican considera en este sentido imprescindible un cambio en la percepción que la sociedad tiene sobre los sordos. «No son sordomudas. Sordomudo es un término peyorativo y como tal, incorrecto, que resulta molesto. Tradicionalmente se pensaba que una persona sorda era incapaz de comunicarse con los demás. No es así; se pueden comunicarse a través de la lengua de signos y también de la lengua oral, en su modalidad escrita y hablada en función de sus habilidades», aseguran en la federación.

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