De la arena a la nieve de Calgary

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

El grancanario Daniel Erchov Zayas cambia a sus 19 años la arena de la playa de Las Canteras por la nieve y el crudo invierno de la localidad canadiense de Calgary. Desde principios de septiembre completará su formación en busca de una carrera profesional en la segunda compañía del Alberta Ballet.

La combinación de sangre rusa y malagueña de este grancanario de nacimiento tendrá una prueba de fuego desde final de mes en Calgary. El bailarín Daniel Erchov Zayas busca moldearse profesionalmente en el Alberta Ballet 2, el proyecto de formación de esta prestigiosa compañía canadiense para la que ha sido seleccionado.

«Estuve buscando distintas compañías a las que poder ir. Mandé currículums a todos lados, porque lo que tenía claro es que quería salir de aquí para dedicarme de forma profesional a lo que me gusta. Vi el programa del Alberta Ballet 2 y me pareció muy interesante, porque está destinado para gente que comienza a bailar. Les mandé vídeos con distintas coreografías y fotos y al final me concedieron una beca de diez meses, para que estudie y trabaje en el marco de esta compañía», asegura con orgullo Daniel Erchov Zayas en el Centro Coreográfico de Las Palmas de Gran Canaria Trini Borrull, donde se ha formado hasta este verano.

El Alberta Ballet 2 lo dirige Aram Manukyan y cuenta con un programa de dos años para artistas emergentes, tal y como explica la compañía en su web. «Yo voy por un año y si no les convences, no te renuevan, así que tengo muy claro que tendré que esforzarme mucho», reconoce este joven grancanario de 19 años.

Durante la temporada, los integrantes de esta compañía junior se unirán a los que integran la senior considerados de los mejores del país sobre el escenario para llevar a cabo montajes puntuales.

Daniel Erchov sabe que el reto es mayúsculo, pero afronta la aventura canadiense sin temor alguno. «Desde que nací, me gusta bailar. Antes de venir al Centro Coreográfico bailaba moderno, capoeiras, hacía gimnasia deportiva... Me metí aquí para coger base y estilo, para ganar en concentración y en elasticidad. Todo eso me sirvió también para los estudios. Pasé de estar diagnosticado como un niño hiperactivo a sacar notazas increíbles y a tener un comportamiento ejemplar», rememora.

Con apenas 12 años se puso a las órdenes de Carmen Robles y Anatol Yanowsky, responsables del Centro Coreográfico de Las Palmas de Gran Canaria Trini Borrull. «A los 15 ya me di cuenta de que quería dedicarme profesionalmente a bailar. ¡Es una barbaridad, porque dicen que hay que empezar a bailar con cuatro o cinco años! Pero con Anatol y Carmen me he formado a base de voluntad, sacrificio y clases, muchas clases», explica.

La voluntad y el esfuerzo, asegura, han guiado su camino. «Cuando algo te gusta, cuando es vocacional y no puedes vivir sin ello... no paras. El Centro Coreográfico ha sido mi segunda casa. A veces, la primera. Cuando terminé segundo de Bachillerato dejé de estudiar para dedicarme de lleno a mi formación como bailarín. Con unas ocho horas de entrenamiento diarias, incluidos algunos sábados por la mañana. Lo he acompañado de una alimentación adecuada», expone.

Reconoce que la barra «siempre es un potro de castigo». «Te tienes que ir estudiando y poco a poco te transformas. Hay días en los que te preguntas: ¿dónde está todo lo que habías aprendido? Pero esto funciona así, es como una montaña rusa, con altibajos. Es un trabajo lento, que obliga a cambiar la morfología del cuerpo», explica.

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