Cuchillos canarios para «darles uso»

IBÓN S. ROSALES

La Feria Insular de Artesanía de San Telmo estará abierta hasta esta medianoche. Allí estará el experto cuchillero Felipe Ojeda, que vende sus bellísimos naifes de varios tamaños y una valiosa cubertería. Anima a comprarlos «para usarlos» y no solo para decorar.

Esto es «para usarlo, tanto para matar un cochino o un baifo, como para pelar una papa o cortar queso». Esa la función que se le puede dar, entre otras, a los cuchillos canarios que el artesano Felipe Ojeda elabora y vende en la Feria Insular de Artesanía. El grancanario lleva 25 años tallando plata y creando los conocidos naifes. Rondaba ya los 50 años cuando Ojeda decidió aprender a fabricar los autóctonos cubiertos; fue en un curso que daban en Teror. «Todo el mundo se reía de mí. Me decían: ‘Con la mala leche que tú tienes, ¿vas a aprender a hacer cuchillos?’». A lo que él respondía: «Todo el mundo puede aprender, por qué no», dice entre sonrisas. El taller es su casa, en San José del Álamo, y las ferias su momento de exposición y venta al público. «Esto no da mucho de comer», comenta el exfuncionario del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. El valor de cada pieza reside en la cantidad de horas y el material que se emplea en su creación. El artesano cuenta que elaborar un naife mediano implicar unas 50 o 60 horas de trabajo «para hacerlo bien hecho». El precio de los cuchillos expuestos varía desde los 80 a 200 euros. Los mangos de los puntiagudos metales están tallados con mucho detalle e inspirados en las pintaderas canarias. «Hay que medirlo para poder equilibrarlo y pulirlo dándole uniformidad. Después hay que volver a desmontarlo para tallar, que es lo que estoy haciendo ahora», dice a la vez que trabaja en una pieza a la que le incrusta los dibujos para, posteriormente, volver a montarlo. No son baratos, pero cada cuchillo es único, son artesanía autóctona y tradicional. Antiguamente no faltaba al menos uno de estos cuchillos en ningún hogar de Canarias.