Con los deberes hechos

Francisco José Fajardo
FRANCISCO JOSÉ FAJARDO

Se marcha Paulino Rivero de la presidencia del Gobierno de Canarias y lo hace con la cabeza alta y, como manifestó ayer en el foro celebrado en CANARIAS7, con el trabajo bien hecho y unas islas que están preparadas para que el próximo Ejecutivo afronte la legislatura en unas buenas condiciones económicas. Ese fue el mensaje que quiso transmitir en este acto que contó con una nutrida representación política y empresarial, muestra del poder de convocatoria que mantiene en Gran Canaria el político de El Sauzal.

Dice adiós de la primera línea un hombre que ha desempeñado numerosos cargos públicos y que, a pesar de ello, está consumiendo sus últimos días al frente del Ejecutivo como si fuese el día de su primera investidura. Anuncia que no va a parar de trabajar viajando en estas fechas a los Estados Unidos de América y Bruselas. No es populismo, es su manera de entender la política, un servicio al ciudadano que, de manera acertada o con errores, requiere de un escuerzo y sacrificio máximo.

A Rivero se le pueden achacar muchas cosas, sobre todo, porque ha vivido ocho duros años al frente de un Gobierno que ha capeado como ha podido los recortes presupuestarios continuos y sangrientos ordenados desde Madrid. Su gestión podrá gustar más o menos, pero lo que nadie le reprochará jamás es la dedicación que le ha puesto. Recuerdo incluso, cuando en CANARIAS7 comenzamos con las entrevistas online en la edición digital, que llegó a la redacción y se sentó conmigo delante del ordenador. Y al contrario que otros muchos políticos con los que habíamos lidiado ya en estas tareas internautas, él no se quiso marchar del periódico sin contestar a todas las preguntas así estuviese tres horas tecleando sin parar. Me sorprendió muchísimo como los lectores le preguntaban de todos los temas habidos y por haber y él los contestaba mostrando conocimiento exacto y sin preguntar a ningún asesor.

Paulino Rivero ha conseguido acabar su mandato con dignidad tras dos legislaturas con compañeros de viaje muy diferentes. Pero en esta última y de la mano del Partido Socialista, el tinerfeño afrontó el reto de capear la crisis manteniendo unas políticas sociales dignas y, sobre todo, dejando a un lado viejos pleitos insulares para pelearse únicamente con el Gobierno de España y más en concreto, el ministro Soria. Rivero se retira y podrá caminar con la cabeza alta por cualquier isla del Archipiélago. Dudo mucho que Soria tenga ese bendito privilegio.