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En apenas 15 años, Canarias será un territorio sobrecargado de viejos, con una pérdida importante de población infantil y juvenil, que necesita urgentemente de la inmigración si quiere crecer en lo social y en lo económico. Ese es el pronóstico optimista que apuntan las últimas proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Quince años es el tiempo que han necesitado David Bisbal y Chenoa para reencontrarse en un programa de televisión. En ese mismo plazo, Canarias se somete a otro programa, también en directo, que promete emociones fuertes y crecientes desequilibrios en su estructura social.

Según los datos aportados por el INE, Canarias será una de las cinco comunidades españolas que en los próximos tres lustros aumentan de población, sólo superada por Madrid, y seguida por Baleares, Murcia y Cataluña. El conjunto del país habrá perdido para entonces 552.245 habitantes, un 1,2% respecto a los 46,4 millones registrados ahora, en 2016. El Archipiélago ganaría 120.284 residentes, un 5,6% más de los 2.133.667 que se cuentan ahora, pero esa aparente y leve mejoría esconde crecientes desajustes.

 El estudio debe atenderse con las cautelas que advierten sus autores. Se trata de «una simulación estadística de la población que residiría en España en los próximos años en caso de mantenerse las tendencias demográficas actuales». Aún así, algunos elementos marcan tendencias que difícilmente se podrán evitar.

La más importante de todas, es que Canarias crece gracias al envejecimiento de la población. Los años que restan hasta 2031 son los que convierten en mayores de 65 años a los canarios nacidos en la década de los años 60 del siglo pasado, cuando se produjo la mayor explosión demográfica de la historia del Archipiélago. En apenas tres lustros serán 489.196 los canarios mayores de 65 años, lo que supone el ingreso en ese grupo de 183.401 nuevos miembros, un 60% más del cómputo actual. En conjunto, la población mayor de 50 años se duplicará (98,7% más) respecto a la existente ahora.

Si repartiéramos el territorio de forma proporcional a la población actual, las cinco islas no capitalinas (Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro) y el municipio de Telde, el cuarto más poblado del Archipiélago, estarían habitadas sólo por integrantes de la tercera edad a la vuelta de 15 años. Al resto de la población prevista para 2031 le bastará con el espacio disponible en el resto de Gran Canaria y en Tenerife. La comparación no es gratuita, porque la tendencia que se señala en el estudio advierte del creciente trasvase de población a las grandes ciudades y el abandono por envejecimiento de las zonas rurales y de los núcleos más pequeños, además de un éxodo sin precedentes de la población más joven.

Si los mayores de 50 años se duplican, por debajo de esa frontera de los 50 la pérdida es del 34%. La columna que soporta el peso del futuro pierde un tercio de su masa. Para esas mismas fechas, Canarias perderá 77.486 menores de 18 años, el 20,2% de la base de la pirámide actual. Si nada cambia, el saldo vegetativo será negativo a partir del próximo año en Canarias; morirán más personas de las que nacen, y esa diferencia no parará de crecer en los próximos 15 años. La otra gran fuga de población se agrupa en la franja de los 26 a los 50 años, de la que se caen 151.786 personas, el 32% del recuento actual en la bolsa de la edad más productiva, donde la emigración se impone como alternativa, y la inmigración como necesidad. Todo un dilema para el nacionalismo local.