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Diez años y nueve millones de euros le ha costado a Canarias dar por erradicada la plaga de picudo rojo que ha afectado a más de 200.000 palmeras canarias, de las que 600 tuvieron que talarse. El último ejemplar de picudo rojo se vio en junio de 2013 en Fuerteventura, la isla donde también se localizó por primera vez en 2005.

Canarias ha logrado erradicar el picudo rojo que durante la última década ha atacado el corazón de sus palmeras, convirtiéndose en el primer territorio del mundo que ha sido capaz de deshacerse de este incómodo y peligroso visitante. En junio pasado se cumplieron tres años desde  que se capturara el último ejemplar vivo de Rhynchophorus ferruineus en un palmeral en Fuerteventura, por lo que, según el plazo establecido por la UE, en junio de este año Canarias se ha podido declarar ya libre del insecto [Gran Canaria lo está desde 2001].

El primer picudo rojo se descubrió «por casualidad» en una urbanización de Fuerteventura en septiembre de 2005 y desde el primer momento se comenzó a trabajar para eliminarlo, explicó este martes el director general de Agricultura del Gobierno canario, César Martín. Al año siguiente el Gobierno puso en marcha un plan de erradicación gracias al que se logró, primero, frenar el avance del picudo rojo más allá de las islas de Fuerteventura y Gran Canaria, y, segundo, acabar con el insecto. En esta década se han invertido un total de nueve millones de euros.

En la fase inicial del plan desarrollado por la Consejería de Agricultura en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, la Consejería de Sostenibilidad y los cabildos y ayuntamientos afectados, se localizaron hasta 15 focos activos de picudo rojo en Fuerteventura y Gran Canaria y uno en Tenerife.

En estos 10 años se han inspeccionado más de 700.000 palmeras y más de 200.000 han sido tratadas con productos fitosanitarios. Un total de 650 palmeras -459 en Fuerteventura y 200 en Gran Canaria- tuvieron que talarse «sin esperar a ver si la palmera sobrevivía», explicó Antonio González, jefe de Sección de Sanidad Vegetal.

El picudo rojo es originario de el sureste asiático y hace un cuarto de siglo comenzó a expandirse a través de las palmeras datileras de oriente medio hacia Egipto y de ahí a todo el Mediterráneo y Centroamérica y el oeste de Estados Unidos.  Su viaje ha estado siempre ligado a la importación de palmeras.