Tejeda

Al Roque Nublo, "mejor caminando"

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Más de 50 personas transitaban este martes a la una del mediodía por la falda del Roque Nublo disfrutando de unas vistas maravillosas y bajo un sol primaveral. Canarios, extranjeros, senderistas o escaladores, todos los encuestados fueron contundentes al ser preguntados sobre el proyecto del teleférico en ese lugar: «Al Nublo, mejor caminando».

Cinco vecinos de Agüimes se disponían a realizar una caminata que partía desde el roque y les llevaba hasta las grandes presas del sur. Por el camino de ascenso al monolito, exclamaban su indignación por la idea de instalar un funicular que una el pueblo de Tejeda con la Degollada del Nublo: «Es algo horrible y ya sólo faltaría que pusieran un campo de golf, un balneario y un hotel», se quejaba José Lorenzo Pérez.

En la misma línea se referían sus compañeros Ismael Amador, Sari Cruz, Magnolia Rivero y Helen Moreno. «Sería un auténtico atentado paisajístico ya que modificarían del todo el paisaje más bonito que tiene nuestra Isla. Sólo espero que se quede en una simple idea de alguien que no protege nuestro entorno», se lamentaba Sari Cruz.

Estas declaraciones las realizaban un grupo de grancanarios que está al tanto de todo lo que se está hablando sobre esta idea, pero cuando se lo comentaban a alguno de los muchos extranjeros que visitaban este mágico paraje, sus caras eran un poema: «¿Que quieren poner un teleférico en este paisaje?», se preguntaba el francés Jean Louis Fosse, que visitaba la cima junto a su mujer Sylvie Fosse y el perro Galia. «Hemos venido ya tres veces a Gran Canaria y para nosotros el subir al Nublo es una visita obligada. Espero que la próxima vez no haya un teleférico porque sería muy triste estropear este entorno», declaraba.

Un poco más adelante, ya llegando a El Tablón, situado a 1.743 metros de altitud, un grupo de 18 turistas escuchaban las explicaciones del guía Manfred Ritsch. Cuando se le preguntó sobre el teleférico, de inmediato negó con la cabeza: «Bastante ha costado mantener la zona en este buen estado como para ponerle ahora ladrillo y acero», decía. De inmediato, les comentó el proyecto a sus clientes y todos se sorprendieron de cómo podía «pensarse en algo así en un sitio tan virgen», decía una holandesa.

Ya en la base, seis jóvenes bomberos escalaban hasta la cima. «Es que no hace falta algo así porque la gente puede subir perfectamente. Sería un mamotreto en el lugar más emblemático de la Isla, decía Levi Sem.