Agaete coge fuerza para La Rama

03/08/2015
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Agaete lleva más de una semana preparándose para el gran día que empieza esta madrugada. La Bajada de La Rama arranca bien temprano con las bandas de Agaete y Guayedra tocando diana por las calles desde las cinco de la mañana para que, con la salida del sol, el pueblo se inunde de fiesta y de ramas todo el día.

El ambiente en Agaete ya huela a Rama, pero este año ese olor lo traen aires nuevos que, lejos de lo que pueda parecer, están devolviendo la fiesta a su esencia. Prueba de ello son la recuperación después de dos décadas del Encuentro de Pintores con La Rama, que han llenado las calles de la treintena de cuadros que se pintaron el domingo 26, y de la celebración el día 15 del Festival de la Canción Marinera, otra vez con sabor a mar y a música de esta orilla y de la otra.

Otra novedad lleva la víspera de La Rama hasta quienes la disfrutaron en su juventud y se niegan a dejar de hacerlo ahora que han cumplido años. Se trata de la Noche de Humor que se celebra esta noche y que responde a una petición expresa de los mayores de Agaete, que «querían algo para ellos», señala Isabel del Rosario, que se estrena como concejal de Fiestas en La Rama.

Al humor, le seguirán la verbena que se prolongará con ritmos de salsa, bachata o cumbia hasta casi cuando las bandas de Agaete y Guayedra estén listas para tocar diana. Tocarán calle arriba y abajo desde las cinco hasta las siete de la mañana cuando, ahí sí, todos se tomarán un descanso hasta las diez. 

«La Bajada de La Rama mañana será eso y nada más; ahí sí que no habrá novedades: empieza con la rama y acaba con la retreta y los fuegos», bromea la concejal de Fiestas. Pero Isabel del Rosario sí quiere recordar que cuando las bandas de Agaete y Guayedra arranquen a tocar otra vez a las diez de la mañana «se baila sin rama», porque la comitiva tiene que subir acompañada de las bandas hasta el callejón de La Rama, que es donde se recogen las ramas para bajarlas bailando junto a gigantes y papagüevos por la calle principal de Agaete, que se convierte en una alfombra verde moviéndose al compás de la música hasta llegar al puerto y entregar todas las ramas a la Virgen de Las Nieves, que esperará en su ermita.