Joan Roca y Benjamín Lana, durante un momento del encuentro. / guillermo navarro / Vídeo: Virginia Carrasco

La alianza del turismo y la gastronomía alza el vuelo

Reyes Maroto anuncia la aprobación del Plan Nacional de Turismo Gastronómico con ayudas de 65 millones, en el I Meeting Internacional de Turismo Gastronómico

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

El chef Joan Roca recuerda, todavía con emoción, que sus vecinos de Girona acudieron a las puertas de El Celler de Can Roca en 2009 para aplaudirle a él y sus hermanos, por haber ganado su tercera estrella Michelin. Esa aclamación popular, convocada via SMS, era una muestra de lo que este restaurante establecido en un «barrio obrero de la periferia» había hecho por su ciudad. «Hemos sido respetuosos con la ciudad que te acoge y crece contigo. Le hemos dado visibilidad. La gente lo valora y siente suyo ese éxito», mantiene Roca, en una entrevista realizada por Benjamín Lana, director general de Vocento Gastronomía, durante el I Meeting Internacional de Turismo Gastronómico, un encuentro organizado por Turium Institute y Saborea España dentro de las actividades de Madrid Fusión Alimentos de España.

Fundada hace 35 años, la casa principal de los Roca «ha tenido un papel importante en Girona», reflexiona Roca. «El Celler abre cuando la ciudad no estaba en el foco turístico, y la gente se iba a la Costa Brava sin parar ahí. Con el restaurante gastronómico como eje, se articula a su alrededor una oferta variada dentro de una ciudad pequeña. El turismo está absolutamente ligado a la gastronomía, un recurso importantísimo que se añade a los que tenemos como país».

El de la familia Roca y Girona es un ejemplo de cómo el «binomio turismo y gastronomía», en palabras de Lana, logran articular a los «sectores más fuertes de España», incluyendo la cultura, en un «caleidoscopio de contenidos vinculados a la gastronomía». Durante la entrevista, Roca mostró la última aventura de su familia en esta línea: la apertura de un hotel encima de una chocolatería

«Es un hotel y boutique, con un obrador de chocolate donde la barra de cacao se transforma en bombones», explica Roca durante su intervención. «Una propuesta distinta», con un Bar Cacao y una confitería abierta el jueves pasado, Rocambolesc, con chuches artesanales de El Celler. «Se juntan con el resto de proyectos nacidos alrededor de un restaurante que ha decidido quedarse en su ciudad y generar esas sinergias».

Apoyo nacional

En su intervención, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, incluso vistió una chaquetilla y admitió que suele ser «mucho de cocina». Debido a la «relación simbiótica» de la gastronomía con los sectores de la producción de sus materias primas, la gastronomía se incluye ahora en el Plan de Recuperación Turística.

Para el ministerio de Maroto el «arraigo en el territorio» crea una «enorme cadena de valor» que «también es innovación y no deja de evolucionar». Entre las iniciativas gubernamentales está la ayuda de 65 millones de euros para el Plan Nacional de Turismo Gastronómico, para «situarla como el reclamo turistico que es». Con la idea de «hacer de nuestro país una 'Spain Food Nation' la gastronomía estará en lo más alto de las iniciativas públicas desarrolladas por el Gobierno».

Inspiración peruana

Otro caso que sirve de referencia para la alianza de la gastronomía y el turismo, promovida en la nueva iniciativa de Madrid Fusión, es el que protagonizaron en Perú un grupo de chef encabezados por Gastón Acurio. «La cocina peruana es heredada de un desarrollo culinario regional, sostenido en ramas muy diversas: andina, preincaica, incaica, virreinato, influencias de distintas comunidades que llegaron en algunos casos con drama, y en otros en busca de destino mejor», asegura Acurio, durante su charla. «Nos trazamos la meta de convertir a Lima en un destino gastronómico, que no lo era en ese momento. Promovimos los restaurantes, mercados, chifas... Hicimos ferias. Ahora es una realidad y la gastronomía es un ingrediente poderoso de atracción turística».

Después de tantos años de aquella iniciativa, que fue apoyada también por el Estado peruano, «hay que aceptar que la gastronomía es una oportunidad para promover el turismo de un país», sostiene Acurio. «El turismo urbano, el de congresos, el deportivo. Para los que tienen que elegir destino, la comida puede ser un factor adicional».