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Ana Vega
La guerra de la piña colada

La guerra de la piña colada

Gastrohistorias ·

Este clásico cóctel caribeño es objeto de una pugna titánica entre las dos islas que reclaman su origen, Cuba y Puerto Rico, y también entre varios personas y establecimientos que presumen de haberlo inventado

Sábado, 19 de septiembre 2020, 07:33

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«Con el calor de Trinidad en una noche tropical, estando solos junto al mar Lola me enseñó a tomar ron y Coca Cola, dame un beso Lola ven conmigo a bailar no quiero que estés tan sola…»

Esta gloria del pareado nacional es, para quien no lo sepa, el principio de la canción 'Ron y Coca-Cola' de Julio Iglesias, incluida en su celebérrimo álbum 'Hey' de 1980. Para entonces Julio ya se había divorciado de Isabel Preysler, mudado a Miami, firmado un con-trato multimillonario con la discográfica CBS International y adoptado el estilo de playboy bronceado por el que sería conocido durante el resto de su vida. El ron con cola o cubalibre conjuntaba bien con la imagen de galán caribeño cultivada por Iglesias, pero perfectamente el cantante madrileño pudo haber elegido como estrella de este tema otro cóctel propio de las Antillas, hecho también a base de ron y con una particularmente estrecha conexión con las palmeras, la playa y el buen vivir. Hablamos de la piña colada, combinación de ron, zumo de piña y crema de coco que fue declarada bebida nacional de Puerto Rico en 1978 y, supuesta-mente, inventada en un lujoso hotel junto al mar en el que el mismo Julio Iglesias cantó en los 70: el Caribe Hilton de San Juan de Puerto Rico.

En este hotel, uno de los primeros de alta categoría abiertos en el Caribe, juran y perju-ran que fue allí donde se inventó la piña colada. Concretamente en 1954 y en su bar playero (Beachcomber Bar), chiringuito de lujo el que según ellos se mezcló por primera vez ron, zumo de piña y crema de Coco López, una especie de leche de coco más espesa y dulce que salió a la venta en Puerto Rico en 1954. La inventó el agrónomo Ramón López-Irizarry, y su salida al mercado marca el primer momento en el que la piña colada portorriqueña pudo hacerse posible. O no, porque Ramón Marrero Pérez (alias «Monchito»), camarero del Be-achcomber Bar asegura por su parte que fue él quien inventó el cóctel en el mismo hotel Hil-ton pero en agosto de 1952. Esta teoría lleva décadas dándose tortas con la de otra persona que igualmente dice ser padre de la criatura alcohólica: el español Ricardo García, también camarero del Caribe Hilton y supuesto perjudicado por la gloria de Monchito. Según García, fue él quien creó la famosa combinación pero con leche de coco en vez de Coco López, y nada más y nada menos que durante un período en el que faltaron cocos frescos y hubo que utilizar su jugo procesado.

Por el otro lado del cuadrilátero asoma el histórico restaurante Barrachina de San Juan de Puerto Rico, establecimiento que a día de hoy luce una placa que reivindica el descubri-miento de la piña colada en 1963 y de la mano del barman catalán Ramón Portas Mingot.

Por si todo esto fuera poco Puerto Rico y Cuba mantienen una soterrada disputa acerca de quién tiene realmente derecho a reclamar la «piña colada» como trago típico y tradicional. Aunque la versión portorriqueña con coco es más conocida, la piña colada al estilo cubano no es solamente un combinado con identidad propia (a base de ron, zumo de piña, lima y jarabe de azúcar), sino el auténtico precursor de la piña colada moderna. Nacida en La Habana a principios del siglo XX, la piña colada original hacía honor a su nombre incorporando en su fórmula jugo de piña natural colado, ingrediente estelar que bautizó a la mezcla y acabó sien-do adoptado mucho más tarde en Puerto Rico.

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