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Alberto Beraldo, tras la barra del local. C7
El Mono Malvado dice adiós tras años de éxito en Las Palmas de Gran Canaria
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El Mono Malvado dice adiós tras años de éxito en Las Palmas de Gran Canaria

El local fue pionero en impulsar la alta coctelería en la ciudad, con un concepto que dejó huella en los casi nueve años de actividad que desarrolló en la plazoleta Farray

José Luis Reina

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 10 de enero 2024, 11:35

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Alberto Beraldo llegó a Canarias por amor, y en Gran Canaria se quedó. Aquí, este italiano del norte del país, desarrolló todo su potencial en un pequeño local de la plazoleta Farray, al que poco a poco fue transformando hasta convertirlo en uno de los mejores rincones de ocio nocturno de la ciudad, con los cócteles de autor siempre creando tendencia.

Beraldo aterrizó Gran Canaria tras una larga temporada en Barcelona, donde dirigía un restaurante. Allí se formó en el siempre complejo y excitante mundo de los cócteles, desarrollando un estilo propio que puso en práctica, en toda su plenitud y libertad, en el Mono Malvado. Sus comienzos en la capital grancanaria no fueron fáciles, aún el cóctel no vivía el gran estado de forma de hoy, y sólo un romántico y soñador como él podía batallar contra la tendencia e impulsarlos hasta que llegó el éxito.

Interior del local.
Interior del local. C7

Definía su trabajo como «un arte, un teatro, un espectáculo. La gente pide ir más allá del cóctel, y eso es lo que le ofrezco, una experiencia». Y no exageraba el italiano, pues las creaciones del Mono Malvado eran tan espectaculares en boca como en elaboración. Con el paso de los años, y a medida que el concepto iba calando entre los clientes, que al final se convirtieron en una pequeña familia, el local de Beraldo consiguió consolidar una identidad propia, un ambiente singular, una sede nocturna donde cada noche era diferente. Un local con alma.

Tras casi nueve años de actividad, Alberto Beraldo, que también tiene otras inquietudes profesionales, ha dicho adiós a su creación, y de paso a todos los clientes que lo han arropado estos años. «Necesitaba un cambio de vida, nuevos retos. Han sido unos años espectaculares, nunca los olvidaré». Sin duda, el Mono Malvado deja un importante hueco, pero esas noches de gloria, risas y cócteles quedarán en el recuerdo de todos los que por allí pasaron.

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