Pablo Iglesias en un acto de precampaña en Alcalá de Henares. / Víctor Lerena / EFE

Un día en la campaña

Iglesias, el revolucionario de las píldoras de vídeo

Alejado de la calle, el candidato de Unidas Podemos se vuelca en cortas producciones audiovisuales que difunde por las redes sociales con dudosa efectividad

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

En las últimas horas, la «primavera morada» de Unidas Podemos «tiñe» desde la Plaza Fernández Ladreda en Carabanchel hasta la Glorieta de Bilbao en Chamberí. Pero a diferencia de los otros candidatos que utilizan estos puntos para improvisar mítines con la excusa de atender a los medios, Pablo Iglesias no aparece. Ha cambiado las calles de Madrid por la autovía de Twitter, el contacto con la gente por la aparición en vídeo.

Desde que comenzó la campaña, los madrileños sólo le han podido ver, cara a cara, el domingo en un acto celebrado en una plaza del céntrico Lavapiés y otro en Alcalá de Henares. Lunes y martes, no obstante, participó en actividades de carácter privado pero grabadas y publicadas en YouTube. El candidato en una fábrica de Daganzo y en la sede del partido, donde habla poco más de diez minutos.

Alejado de la calle sin motivo aparente, Iglesias simplifica su discurso con vídeos de escasa duración, píldoras fabricadas para las redes sociales. Aunque cortas, tienen una calidad profesional que contrasta con el aparente 'homemade' con el que proclamó su renuncia a la vicepresidencia para lanzarse al ruedo madrileño.

La estrategia de guarecerse los primeros días de campaña tiene el apoyo de tres personalidades del cine, más conocidos como actores: Carlos Bardem, Juan Diego Botto y Alberto San Juan. Secundados por otros guionistas y directores menos conocidos, Iglesias les ha definido como «profesionales de la cultura» que se «han juntado» para apoyarle. «Habrá más sorpresas», promete al presentar 'Tú decides' del director Daniel Guzmán. Aplaudido al instante por Bardem, y con 163.000 reproducciones, «retrata a la perfección el sinsentido del discurso de odio de la derecha extrema», escribe Bardem, «amplificado y blanqueado sin cesar».

Pocas palabras

«Memoria», escribió Iglesias en Twitter para presentar el vídeo más reciente de su campaña. Un solo vocablo de siete letras que hace parecer excesivo el límite de 140 caracteres de esa red. Más perezoso que críptico, el tuit se publica al mediodía de ayer. La pieza de seis minutos, bajo el lema «vota con memoria», edita sin comentarios secuencias de archivo de Aznar, radiales, Irak, atentados de Atocha, tránsfugas, Aguirre, 15M, Púnica, Gürtel, Ayuso, contagios... Experto creador de conceptos, como «mayoría social» (para hablar de una teórica masa silenciosa de simpatizantes de izquierdas), Iglesias revoluciona las elecciones con el uso de pocas palabras.

A pesar de esta apuesta por los enlatados, los vídeos tienen un alcance difícil de cuantificar en una plataforma dominada por el ruido de los perfiles falsos. Cinco horas después, el tuit de Iglesias estaba lejos de convertirse en viral, con 1.500 retuits. Si se descartan los 'trolls' (perfiles sin identificar y presuntos robots) y las cuentas 'fake' (por ejemplo, con seis seguidores), esta publicación tuvo –contados uno a uno– una audiencia real de doce personas. Es decir, una docena de perfiles con nombres reales e historial comprobado, que representa menos de la décima parte de los comentarios. La temperatura de la calle, sin embargo, no se puede medir con estas tertulias digitales.

En las horas previas al debate, Iglesias y Unidas Podemos promocionan dos breves trilogías visuales. La primera está etiquetada como 'Ellos van fijo', de 23 segundos cada pieza y, la segunda, 'Espera sentado' de 18 segundos. Con algo más de 5.000 reproducciones, se quiere llegar a la gente de «las zonas y municipios trabajadores» que «lleva 26 años abandonada por la derecha», escribe el candidato. Con alguien en un sofá a la intemperie, una de las series empieza con la misma frase: «si esperas que Ayuso haga algo para mejorar...» y uno dice «el transporte público»; otro, «la atención sanitaria», y el tercero, «algo por tu barrio».

Pero en esos barrios quizás no vean los 'spots'. Un votante del Partido Comunista de 73 años y vecino de Leganés, al acudir al mitin de otro candidato, reconoce que nunca ha votado a Podemos. Se siente huérfano con la fusión, y ahora invisibilidad, de Izquierda Unida; dice que Iglesias podía irse de Vallecas pero mudarse a Galapagar fue «demasiado», y se muestra sorprendido de cómo «ha ido bajando Podemos». No tiene Twitter ni usa otra red social.