Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. / EFE

El CIS señala a Iglesias y Monasterio como responsables de la crispación

Solo el 15% del electorado decidió su voto la última semana o el mismo 4-M, la mayoría simpatizantes del PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁN Madrid

Pablo Iglesias y Rocío Monasterio fueron los principales responsables de la crispación en la campaña para las elecciones del pasado martes en Madrid. La encuesta del CIS realizada en vísperas de la votación señala que para el 40% de los consultados el culpable del tenso clima político fue el ya exlíder de Unidas Podemos y para el 32%, la candidata de Vox.

Para los partidos de la derecha, Iglesias fue el instigador del mal ambiente. Así lo mantienen el 85 y el 87% de los votantes del PP y de Vox. Para las fuerzas de izquierda la impresión es inversa. El 53, el 66 y el 59% de los simpatizantes del PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos señalan a Monasterio. De lo que no cabe duda, como corrobora el sondeo, es que la campaña fue crispada, el 94% afirma de los consultados tuvo esa sensación.

El CIS hizo público este jueves el estudio que motivó duras acusaciones de la oposición contra el presidente del centro demoscópico oficial, José Félix Tezanos, por hacer encuestas fuera del plazo permitido para publicarlas. El PP presentó una denuncia ante la Junta Electoral y anunció una demanda en los tribunales por malversación y financiación irregular por entender que los datos de esa encuesta estaban destinados para el PSOE. «Ya está bien de que paguemos con nuestros impuestos la campaña fallida de Pedro Sánchez y Ángel Gabilondo», se quejó Pablo Casado. Desde el CIS replicaron que no había ilegalidad alguna porque no iban a difundir los resultados del estudio. Lo hizo, 48 horas después de las elecciones, con el título de «Encuesta metodológica. Elecciones Comunidad de Madrid 2021».

El sondeo se realizó entre el 27 de abril y el 3 de mayo, pero pese a su cercanía con la votación no detectó el arrollador triunfo de Isabel Díaz Ayuso, como tampoco lo había hecho el CIS en sus dos anteriores encuestas. Otorgaba al PP en esos días finales una intención directa de voto (sin los ajustes de la 'cocina') del 27,3%, nada menos que 17 puntos por debajo del 44,7% que logró el pasado martes. Es más, apuntaba que era posible la victoria de las fuerzas de izquierda con el 34,3% frente al 31,9% de la derecha. La realidad fue que PP y Vox sumaron el 53,8% de las papeletas por el 41,1% que reunieron PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos.

La encuesta, en cambio, captó que era posible el sorpaso del partido de Íñigo Errejón y Mónica García a los socialistas. Atribuía al primero un 12,8% de intención directa por un 13,7 a los segundos, menos de un punto de diferencia. El estudio refleja asimismo la tendencia declinante del PSOE en la recta final, perdía cuatro décimas en relación a la encuesta flash' del 22 de abril, y la trayectoria alcista de Más Madrid, que ganó más de dos puntos en los últimos días.

Utilidad de las campañas

El estudio, en todo caso, constata la relativa utilidad de las campañas electorales porque la mayoría de los ciudadanos tiene decidido su voto de antemano. Casi el 61% tenía resuelto antes de la campaña a qué partido iba a apoyar, el 22% lo hizo durante la misma, el 9% despejó sus dudas la semana anterior y el 6,1%, el mismo día de la votación.

La campaña en Madrid fue especialmente inútil para los simpatizantes del PP porque el 79,1% ya había resuelto que iba a votar a Ayuso antes de que comenzara la parafernalia de mítines y declaraciones. También el 74% de los seguidores de Vox tenía claro que su papeleta era para Monasterio. Esa seguridad era menor entre las fuerzas de izquierda, y el 62, el 55 y el 60% de los simpatizantes del PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos iban a respaldar a su partido con independencia de lo que ocurriera durante la campaña.