Donald y Melania Trump. / EFE

Trump se aferra a una victoria electoral ilusoria

«Está amañado», repitió en el estado de Georgia respecto a la victoria del demócrata Joe Biden

COLPISA / AFP

El aún presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a declararse este sábado víctima de un robo en las elecciones que perdió el mes pasado, y en su primer mitin poselectoral aseguró ante una multitud de seguidores que acabará ganando los comicios. Algo de lo más improbable toda vez, que, uno tras otro, sus recursos judiciales caen en saco roto o, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera son estimados por los magistrados.

Más de un mes después de las presidenciales, Trump lanzó otra serie de acusaciones infundadas sobre las elecciones ganadas por el demócrata Joe Biden. El mandatario había viajado a Valdosta, en el estado de Georgia, para apoyar a los dos candidatos republicanos que disputarán unas elecciones claves para el control del Senado en enero. Pero en su discurso de casi dos horas, Trump, de 74 años, aprovechó el estrado para asegurar que no iba a tirar la toalla. Sus declaraciones lograron una reacción entusiasta de sus seguidores, de los cuales pocos llevaban mascarilla, a pesar del repunte de los casos de covid-19 en Estados Unidos.

«Vamos a ganar estas elecciones», dijo el presidente, en un mitin que recordó los de su reciente campaña electoral. «Está amañado», añadió respecto a la victoria de Biden. Su actitud ya genera dudas sobre cómo reaccionará ante la futura investidura de Biden, el 20 de enero. «Los estados claves por los que luchamos ahora, yo los gané con mucho margen», declaró Trump falsamente. «Y tengo que decir que, si perdí, seré un perdedor muy elegante (...) Pero uno no puede aceptarlo cuando roban, manipulan y amañan», añadió.

La batalla por el Senado

Georgia, estado sureño tradicionalmente republicano, decidirá la mayoría del Senado, una cámara mucho más poderosa que la española y que podría complicar, y mucho, la presidencia de Joe Biden. Según sus leyes, los dos senadores electos deben superar el 50% de los votos, algo que ningún aspirante logró el pasado 3 de noviembre. Las encuestas están apretadas, aunque se da casi por seguro que alguno de los dos candidatos republicanos logrará el asiento en la Cámara alta, y con ello asegurar la mayoría para su partido.