Biden saluda a Michele Flournoy en un acto celebrado en junio de 2016. / Erin Scott/Center for a New American Security

Biden planea poner a una mujer al frente del Pentágono

El presidente electo espera atajar la crisis del coronavirus para relanzar la economía con un ambicioso plan

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Joe Biden no entusiasmaba a nadie. Era un político de carrera a la antigua usanza cuya mayor virtud consistía en encarnar la posibilidad de relevar a Donald Trump sin despertar grandes fobias, como le ocurrió a Hillary Clinton. Ahora que esas virtudes han dado frutos en las urnas, algunos empiezan a descubrir con sorpresa que tal vez suponga un giro progresista en el gobierno de Estados Unidos.

Al leer los posos de café aparece la figura de una mujer en el Pentágono, a la que algunos medios ya han puesto nombre: Michele Flournoy, según Axios, a la que Clinton pensaba convertir en la primera Secretaria de Defensa. Estados Unidos llega tarde a ese hito de la igualdad que ya han superado una larga lista de países, entre ellos España en 2008 con Carme Chacon, pero especialmente significativo al tratarse de las Fuerzas Armadas más poderosas del mundo.

Ser mujer no sería suficiente para cambiar la cultura machista de ese cuerpo, donde una de cada tres mujeres es víctima de acoso o asaltos sexuales por parte de sus jefes y compañeros. La historia está llena de ejemplos en los que las mujeres que rompen ese techo de cristal son precisamente las que más comparten la mentalidad machista de los hombres que les han abierto las puertas a un club muy privado en el que los tiempos exigían poner un nombre femenino para guardar las apariencias. La mayoría son mujeres con las que los hombres se sienten cómodos porque actúan como ellos sin amenazar su statu quo, un paso necesario para despuntar en un mundo de hombres. Como Clinton, que, lejos de sacar a la luz su feminidad, se anticipaba como una presidenta más dura que los duros, partidaria de bombardear Irán y mostrar los dientes al mundo.

«Una líder excepcional, imperturbable durante una crisis», dicen de Michele Flournoy sus colegas

Flournoy era su opción. No es una progresista, sino una centrista que podría obtener el apoyo de ambos partidos en el Senado, necesario para su confirmación. También se la considera una 'halcón' porque ha defendido políticas intervencionistas en Yemen y China, recordaba Emma Ashford, experta del Atlantic Council's Scowcroft Center. En su opinión, influirá a Biden para que abandone las políticas de su antecesor que no sean suficientemente agresivas, como las negociaciones con los talibanes en Afganistán. Es pre precisamente en ese país donde algunos la culpan de haber escalado la guerra que Trump se precia de terminar con la retirada de tropas prevista para el año que viene.

Reconquistar a los aliados

En línea con los 47 años que Biden lleva en política, esta elección traería a su Ejecutivo una cara conocida para los expertos. Ha participado en dos gobiernos demócratas -Bill Clinton y Obama- y goza del respeto de sus colegas militares, que la consideran «una líder excepcional, imperturbable durante una crisis», en palabras del general David Petraeus, que en 2012 tuvo que dimitir de su cargo en la CIA por pasarle información confidencial a su amante Paula Broadwell, que protagonizó una rocambolesca historia de celos. Petraeus la define como «alguien que escucha pero no duda en tomar decisiones cuando llega el momento».

Durante una conferencia el pasado mes de marzo, consideró que el reto del próximo gobierno sería recuperar la confianza de los aliados, resquebrajada por las intempestivas decisiones de un presidente que no consultaba ni les informaba de los planes. «Va a costar mucho trabajo a lo largo de un buen número de años», observó. Su papel en la vida civil, a la que se retiró en 2012 para «reconciliar su vida familiar», le ayudará, porque es cofundadora del think tank Center for a New American Security y de la consultoría militar WestExect Advisors, además de servir en el consejo de dirección de la firma de seguridad Booz Allen Hamilton.

Sin embargo, su primer gran reto podría ser la distribución de la vacuna para el Covid-19. Biden necesita superar esa crisis para reavivar la economía del país, la meta que anunció este lunes al esbozar las líneas económicas de su mandato. El presidente electo confía en superar las trabas legales que pone en su camino Trump y asegura que «nada» se interpondrá en la transición de poder.

Trump prepara una traca final contra China

Joe Biden sugiere que Trump debería «dejar la presidencia con un nivel más alto» y Barak Obama apela a su ego aconsejándole que «piense en su legado». Tal vez en eso está pensando, pero de cara a sus seguidores, porque la historia siempre depende de quién la escribe.

Inmigración, sanidad, Irán, Afganistán y China son algunos de los temas en los que el mandatario se quiere centrar en sus últimos días al cargo, siempre sin aceptar que sean los últimos ni que haya sufrido derrota alguna. En la lista de 15 ordenes ejecutivas en la que trabajan sus ayudantes, según Político, destacan medidas para impedir a su sucesor que cambie de rumbo con China.

«A menos que Beijing cambie y se convierta en un actor más responsable en la esfera global, el futuro presidente de EEUU se encontrará con que es suicida revertir las acciones históricas del presidente Trump», dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional John Ullyot a Axios.

Se trata de expandir la lista del Departamento de Defensa para vetar las inversiones en EE UU de 31 compañías chinas, además de confrontar al país asiático por el creciente uso de trabajos forzados que supone una competencia desleal, especialmente en la industria del pescado, además de una afrenta a los derechos humanos. El plan es ascender a miembros del gobierno que promueven agresivas políticas hacia China a posiciones más altas para que marquen el tono final del gobierno de Trump.