Joe Biden.

Biden consuela al país en unas fiestas sin familia

«Acordaos de que estamos juntos en esto», recordó en Acción de Gracias a una población sacudida por la covid y fracturada políticamente

MERCEDES GALLEGO Corresponsal. Nueva York

Millones de estadounidenses se han rebelado contra las directrices oficiales de la pandemia para coger un avión y pasar el día más significativo del año con sus familias, pero, aunque hayan devuelto el lustre a las aerolíneas, son una minoría. Solo el 27% se comerá hoy el tradicional pavo de Acción de Gracias con alguien que no viva habitualmente bajo su techo, según una encuesta de Dynata.

Es un momento sobrio en la historia del país, que por fin tiene a un presidente (electo) empático que lo abraza con la paternidad de un prelado. En su recién adquirido papel de líder de la nación, tras ganar las elecciones con el eslogan de recuperar 'el alma de Estados Unidos', Joe Biden tomó ayer el podio para reconfortar al país. Se remitió a otro lúgubre Día de Acción de Gracias, el de 1777, cuando George Washington y sus generales, «sin comida, ropa, ni cobijo», se enfrentaban a un duro invierno convencidos de que ese sufrimiento forjaría «el alma de una nación» recién nacida.

  • Trump indulta a Michael Flynn. Donald Trump quiere aprovechar los últimos días de mandato para premiar a sus más fieles. En algunos casos, promocionándoles en departamentos gubernamentales, aunque sea solo por unas semanas, hasta que Biden tome las riendas. A otros, como Michael Flynn, firmando su indulto. Se trata del antiguo asesor de Seguridad Nacional que se declaró culpable en 2017 de mentir al FBI sobre sus contactos rusos. Las conversaciones secretas de Flynn con el embajador de Putin en Washington en diciembre de 2016 fueron la piedra angular de la extensa investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la injerencia rusa en las elecciones que llevaron al republicano a la Casa Blanca.

Su promesa es que al mirar hacia atrás en la Historia, 2020 deje paso a un futuro brillante. No hace el papel de animador con el que Donald Trump justifica haber quitado importancia a la pandemia a principios de año. Pfizer ha prometido distribuir 6,4 millones de vacunas en las primeras veinticuatro horas después de que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) la apruebe, lo que espera hacer antes de que termine el año. La operación se repetirá semanalmente hasta llegar a los 330 millones de estadounidenses censados. Y no habrá escapatoria: la aerolínea australiana Qantas es la primera en advertir de que negará el pasaje a quienes no se hayan inoculado el antivirus. «Acordaos de que estamos juntos en esto», advirtió Biden.

«La cuenta de muertos sigue»

El martes, al perdonar el pavo, Trump no tuvo una palabra por las víctimas de la covid-19, pero Biden sabe de primera mano lo que será tener «una silla vacía» en la mesa de este primer Día de Acción de Gracias pandémico. «El silencio... te quedas sin aliento, lo entiendo», recordó al rememorar la muerte de Beau, su hijo, hace cinco años. Más de 260.000 estadounidenses han perdido la vida este año por el coronavirus, «y la cuenta sigue», admitió. Cada día se producen 160.000 nuevos contagios, que pronto pueden llegar a superar los 200.000. «Siempre os mereceréis que os diga la verdad», concedió, para marcar el cambio de tono con la Administración republicana. Y la verdad es que «todavía nos quedan por delante meses en esta batalla». Cuando vuelvan los millones de estadounidenses que se han saltado las reglas para comer con sus seres queridos, en un día que equivale a la Nochebuena española, el índice de infecciones se acelerará.

La primera fase de la vacuna dependerá todavía del Gobierno de Trump, pero, a partir del 20 de enero, el de Biden dará prioridad a los colegios, que quiere mantener abiertos a toda costa. «Sé que podemos vencer a este virus. Estados Unidos no va a perder esta guerra -prometió-. No somos un país de sueños aplazados, sino de sueños cumplidos».

Biden promete un camino para legalizar a los indocumentados

El mito es que los hispanos de Estados Unidos abandonaron a los demócratas y votaron a Donald Trump, pero Joe Biden sabe que eso no es verdad. Solo aquellos traumatizados por el pseudo socialismo de Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros amagos de dictadores latinoamericanos cayeron en la trampa del republicano y compraron su propaganda antisocialista. Eso le granjeó un importante trofeo, Florida, pero los mexicanos y centroamericanos que han puesto los niños enjaulados y las familias rotas votaron en masa por Biden y le entregaron Nevada y Arizona, convirtiéndole en el segundo presidente desde Kennedy en ganar la Casa Blanca sin Florida, después de Bill Clinton en 1992, que lo logró gracias a que Ross Perot dividió el voto conservador.

Biden sabe que tiene una deuda por cumplir con este bloque de votantes al que Barack Obama no pudo o no supo satisfacer. Por eso en su primera entrevista como presidente electo se comprometió a que, durante los primeros cien días de su gobierno, enviará al Congreso una ley de reforma migratoria que incluya un camino para legalizar a los once millones de inmigrantes que viven en EE UU.

No será suficiente. Él mismo admite que el resultado dependerá de lo que ocurra en la segunda vuelta de las elecciones de Georgia el próximo 5 de enero, donde se decidirá el futuro de dos asientos senatoriales de los que depende la mayoría de la Cámara Alta. Sin ellos será muy difícil que apruebe esa ley.

Trump, sin embargo, le ha enseñado que se puede hacer mucho con órdenes ejecutivas. De ahí que la primera misión de Biden el 20 de enero, cuando tome posesión de la Casa Blanca, será revertir todas aquellas que han hecho daño al país y a los inmigrantes que viven en él, incluyendo la que ha dejado en el limbo a casi un millón de jóvenes conocidos como 'soñadores', que llegaron de la mano de sus padres sin más documentación.