Pere Aragonès / REUTERS | Vídeo: Atlas

ERC y Junts abren sus contactos con un choque por la fórmula del Govern

Esquerra se marca como objetivo de la legislatura un nuevo referéndum pactado y negociado con el Gobierno de Sánchez

CRISTIAN REINO Barcelona

Cinco días después de las elecciones catalanas, Esquerra y Junts se reunieron este viernes formalmente por primera vez para empezar a buscar un acuerdo para la investidura y formar Gobierno. Lo hicieron después de haber mantenido ambos un encuentro, por separado, con la CUP, la tercera pata del triángulo independentista que suma la mayoría absoluta en el Parlamento catalán.

Tanto republicanos como posconvergentes coincidieron en que el secesionismo está ante una «oportunidad histórica» para «abrir una nueva etapa» y en que deben extender la mano a los anticapitalistas. Pero de entrada, chocan en un punto básico como es definir qué fuerzas integrarían el futuro Govern.

Esquerra puso este viernes sobre la mesa lo que Pere Aragonès calificó en el consejo nacional del partido como un Govern «amplio» formado por las cuatro «fuerzas del 3-O», que apoyan la amnistía y la autodeterminación, es decir, los independentistas y los comunes. Junts, en cambio, limita el acuerdo a los tres secesionistas. Los de Laura Borràs temen que los republicanos, al tratar de sumar a En Comú Podem en la ecuación, busquen diluir el peso de Carles Puigdemont. Los comunes, en cualquier caso, ya se han autoexcluido de cualquier fórmula que incluya a Junts.

Aragonès se mostró convencido de que habrá acuerdo para recuperar, dijo, la «Generalitat republicana». El objetivo de la legislatura será, según avanzó ante la militancia del partido, preparar un nuevo referéndum a través de una negociación con el Gobierno central, y poner las bases de la amnistía. Desde la premisa de que la «paciencia» de los catalanes «no es eterna» y que siempre existe la opción de celebrar una consulta «no aceptada».

Guiño a la CUP

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat apuesta por un gobierno a cuatro, pero durante la mañana, en un acto del Govern, lanzó un guiño significativo hacia la CUP. Después de que los anticapitalistas exigieran cambios de calado en los Mossos, al calor de las protestas por el encarcelamiento de Pablo Hasel y la actuación de la Policía catalana, el vicepresidente de la Generalitat anunció su intención de acometer cambios en el modelo policial.

La CUP reclamó contundencia contra los Mossos y poner sobre la mesa el debate sobre el modelo policial como condición para que las conversaciones avancen, y tanto Junts como ERC han accedido a las peticiones de los anticapitalistas. Aunque los republicanos enviaron algunos avisos a sus hipotéticos socios secesionistas, el futuro Govern no será para «volver a la unilateralidad», la imputación de Laura Borràs puede ser un «escollo» y no dieron por segura la presidencia de la Cámara para Junts. Para compensar, Esquerra descartó «totalmente» un Govern con comunes con apoyo externo del PSC.

En paralelo, Salvador Illa mantiene su intención de ser la alternativa a Aragonès, aunque sus opciones son remotas siendo optimistas. Los equipos negociadores del PSC y de los comunes celebraron este viernes una primera reunión con vistas a formar un gobierno de izquierdas. Ambos coincidieron en que Cataluña necesita un Govern progresista. No obstante, las sumas, a día de hoy, no salen por ningún lado.

La ANC presionará a los republicanos con una manifestación

La ANC ya no atesora la influencia que tenía en el pasado en el movimiento independentista, y si ERC llega a la presidencia aún tendrá menos. Pero aún mantiene la capacidad de presión. Y su objetivo en estos momentos es que haya un «Govern de concentración independentista» que apueste por la vía unilateral. Por ello, ha convocado una manifestación para el próximo 28 de febrero, en la que llamará a los partidos secesionistas a ponerse de acuerdo y evitar de esta forma otras fórmulas como un Govern de izquierdas o una coalición entre ERC y los comunes.