Teodoro García Egea charla, anoche, con los periodistas en la sede del PP nacional. / EFE / EP

El PP interpreta que «el cambio de ciclo es imparable»

Mañueco se ofrece para dialogar con todos, pero para «un gobierno estable» que dé estabilidad a España

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSO Madrid

Los malos augurios se cumplieron. El PP ganó este domingo las elecciones en Castilla y León pero se quedó muy lejos de la mayoría absoluta con la que pretendía emular el éxito logrado por Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Lo que iba a convertirse en un mero trámite para revalidar la Junta y gobernar sin ataduras logrando más escaños que el resto de partidos juntos, salvo Vox, ha terminado por volverse en su contra. Con 31 escaños y el 31,44% de los votos, Alfonso Fernández Mañueco necesitará a la formación de Santiago Abascal para retener el Gobierno regional. Un duro revés para las aspiraciones de Pablo Casado de cara a unas elecciones generales, ya que un gobierno de coalición con la extrema derecha lastraría sus expectativas.

En la dirección nacional, sin embargo, se ponen la venda en los ojos e insisten en que este resultado confirma que «el cambio de ciclo en España es imparable». Ni Casado ni su entorno parecen dispuestos a echarse en brazos de Vox, al menos de momento, y abren la puerta a explorar «otras vías». Los populares podrían probar a amalgamar a los representantes de la España Vaciada (Soria ¡Ya!, Unión del Pueblo Leonés y Por Ávila) con los que suman 38 escaños y retar así a Vox a abstenerse o, de lo contrario, a alinearse con la izquierda.

Pero el respaldo de los de Abascal no será «gratis» y ya han advertido de que, con los resultados obtenidos este domingo, tienen la «obligación» de formar Gobierno. «El mandato es claro», dijo el líder de Vox, que situó a su candidato, Juan García-Gallardo, como el próximo vicepresidente de la Junta de Castilla y Léon.

Elecciones Comunidad Castilla y León 2022

El avance de la derecha radical ha taponado las expectativas de los conservadores, que apenas han mejorado su resultado respecto a los comicios de mayo de 2019 en dos escaños. Tampoco han conseguido el trasvase de votos de Ciudadanos a sus siglas que se produjo en Madrid el 4-M, ni enterrar a la formación de Inés Arrimadas, que consigue salvar el escaño del que fuera vicepresidente de la Junta, Francisco Igea.

Misión cumplida

Pese a no haber cumplido las expectativas en la cúpula popular insisten en vender el resultado como un triunfo frente al PSOE, «el gran derrotado de las elecciones» ya que pasaría a ser segunda fuerza política y «pierde en todas las provincias». «El PP ha ganado las elecciones. Son los comicios de la misión cumplida», aseveró el secretario general Teodoro García Egea.

El PP tiene la certeza de que gobernará en la región y por ello da por cumplido el objetivo del adelanto electoral: que no gobierne la izquierda, porque según los populares preparaba una moción de censura «a la murciana». La intención ahora es conformar «un Gobierno sin ataduras para cumplir el programa, las ideas y el proyecto» de lospopulares.

Mañueco señaló que está «muy satisfecho con el resultado» obtenido y mostró su disposición a «dialogar con todos». «Voy a dialogar con todos para formar un gobierno de todos y para todos», dijo el líder popular.

El marcador electoral puede alterar los planes de Juanma Moreno en Andalucía, que podría guardar en un cajón el adelanto electoral en esta comunidad hasta el mes de octubre. También devolverá a los focos una crisis voluntariamente aparcada durante la campaña: la fecha del congreso del PP de Madrid.