Un paseo por la Lanzarote que ideó César Manrique

27/06/2019

Los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río o el Jardín de Cactus son algunas de las paradas por los espacios que creó el artista conejero a lo largo de su vida.

Lanzarote es esencia de César Manrique y, sin su influciencia y su obra, no podría entenderse la idiosincrasia de la isla de los volcanes. El pintor, escultor, arquitecto y artista multidisciplinar, nacido en Lanzarote, logró a lo largo de su vida la combinación perfecta entre ecología y arte, llegando a ganar en 1978 el Premio Mundial de Ecología y Turismo.

Su isla fue su lienzo y gracias a su peculiar forma de integrar escultura y naturaleza hoy en día está llena de obras de César Manrique, las cuales se pueden disfrutar en un recorrido único para amantes del arte. Tras viajar por el mundo y experimentar con el arte internacional de los años 60, trasladó a su tierra lo aprendido y lo propio, creando una nueva visión pionera y única.

La obra de César Manrique cubre cada rincón de la isla, con intervenciones en el territorio en un diálogo constante con el medio natural desde miradores, jardines, centros, complejos y caminos, en un trabajo de modernidad imperecedera orientados al disfrute del que los visita. Originalidad y vanguardia son dos de los ejes sobre lo que gira su producción, con una firma reconocible internacionalmente.

En el recorrido por la isla que ideó César Manrique, una parada obligatoria es los Jameos del Agua. Este espacio natural está formado por una cueva acuática producida por el derrumbamiento del techo de un tubo volcánico. Los jameos o aberturas se pueden visitar perfectamente, pero sobre todo, cabe destacar el auditorio creado por César Manrique y primer centro cultural y turístico que ideó en su trayectoria.

Los Jameos del Agua, otro de los espacios preferidos por los viajeros que visitan la isla de Lanzarote.
Los Jameos del Agua, otro de los espacios preferidos por los viajeros que visitan la isla de Lanzarote.

En este espacio bajo tierra vive una especia endémica: el cangrejo albino y ciego. Una especie muy sensible al ruido y la luz, pero que puede observarse al visitar la zona.

Situado al norte de la isla, en el Risco de Famara, el Mirador del Río es una de las creaciones más representativas del artista. En ella vuelve a integrar arte y naturaleza, escavando en la roca de un acantilado un espacio desde donde se obtienen unas vistas privilegiadas a la isla de La Graciosa y al Arhipiélago Chinijo. Es un mirador que se encuentra cerca de los restos de una antigua batería militar del siglo XIX y en cuyo interior hay un restaurante.

También, cabe resaltar, el Jardín de Cactus, la última gran intervención de César Manrique en Lanzarote. Los ojos del artista vieron más allá del espacio degradado que era una antigua rofera para crear un hogar muy particular para flores cactáceas de todo el planeta.

Rodeado de la mayor plantación de tuneras de la isla dedicada al cultivo de la cochinilla, producto que tuvo una gran relevancia económica en el Lanzarote del siglo XIX, el Jardín de Cactus acoge alrededor de 4.500 ejemplares de 450 especies diferentes agrupados de 13 familias de cactus llegados desde los cinco continentes.

Pero no solo aquí se queda la influencia de César Manrique en Lanzarote, sino que también son creaciones suyas la Cueva de los Verdes, la Casa Museo del Campesino o el Taro de Tahíche, que actualmente es la sede de la Fundación que lleva su nombre y que, en otro tiempo, fue su casa.