Un diamante en bruto para Canarias

27/09/2019

Los alojamientos rurales ofrecen una estancia auténtica y diferente en el corazón de las islas. Durante los primeros siete meses de 2019 se registraron 44.532 viajeros en este tipo de establecimientos en el archipiélago.

El conjunto de casas-cueva del interior de Gran Canaria ha logrado tener un hueco a nivel turístico.

Autenticidad, descanso y naturaleza son tres valores en alza en el sector turístico, como atractivos que llaman al nuevo perfil de visitante. En Canarias, el turismo rural destaca por su gran potencial para crear experiencias únicas y consolidar las islas como un destino diferenciado, poniendo en valor la naturaleza, la tradición y la sostenibilidad dentro del sector turístico.

Esta tendencia del turista hacia una estancia alejada del bullicio y en entornos naturales se ha ido consolidando con cifras a lo largo de los años, abriendo un nuevo nicho de mercado en crecimiento y que suma adeptos en el archipiélago. En los primeros siete meses de 2019, según el Instituto Nacional de Estadística en sus últimos datos acumulados hasta julio, Canarias registró en sus alojamientos rurales un total de 210.341 pernoctaciones y 44.532 viajeros.

Entre las cifras destaca el mes de marzo como mes de mayor ocupación, con 8.528 viajeros y 40.428 pernoctaciones y un pico de actividad tanto en turistas nacionales como extranjeros. En general, en esta oferta turística en las islas predomina el viajero europeo, alemán, británico y francés, aunque se observa una tendencia al alza entre los residentes en España que acuden a Canarias para unos días de descanso.

En las islas existen en torno a 550 establecimientos rurales abiertos, con más de 3.500 plazas y una tasa media durante 2019 de entre 20 y el 40% de ocupación por plazas a nivel mensual y de entre un 30% y un 60% a razón de ocupación de habitaciones al mes. Estos alojamientos rurales en el archipiélago cuentan con más de 830 empleados estables para la gestión y el mantenimiento del alojamiento, además de puestos de trabajo directos e indirectos vinculados a la actividad.

La estancia media del visitante de alojamiento rural es de entre 4,09 y 4,92 días según el mes, según los datos de los primeros siete meses de 2019, una media que está ligeramente por encima de la estancia nacional. En España el número de viajeros que eligieron un alojamiento rural para su viaje asciende a los 2,3 millones, principalmente residentes nacionales y de la Unión Europea, con Reino Unido y Alemania como principales países emisores de viajeros.

Las islas Canarias tienen entre su oferta de alojamientos turísticos espacios únicos en el interior de sus cumbres y barrancos, con hoteles tradicionales, casas cueva, habitaciones-burbuja panorámicas para dormir bajo las estrellas y cabañas de madera en entornos naturales llenas de historia y tradición.

En el corazón de la montaña
En el municipio de Artenara, Tejeda, Santa Brígida, Gáldar, Agaete y en general a lo largo de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, el conjunto de casas-cueva rehabilitadas marcan una diferenciación en el sector turístico, con una oferta de alojamiento con todas las comodidades, integradas y en contacto directo con la naturaleza. Estas casas construidas en las oquedades de laderas, riscos y tubos volcánicos son una manera de conocer Canarias desde la prehistoria hasta la actualidad, con alojamientos en activo desde hace más de 2.000 años, habilitados antes de la conquista de las islas.

Se trata de una opción alojativa peculiar, con toda la tecnología actual integrada en edificaciones primitivas, con terrazas abiertas a las vistas imponentes del corazón de las islas y que invitan a la desconexión. En Gran Canaria es donde es más común este tipo de casa tradicional, que según los datos del Patrimonio del Cabildo de Gran Canaria reúne un total de 108 conjuntos de viviendas rupestres con más de 2.000 casas en buen estado.

Aunque aún más de 400 personas viven en este tipo de viviendas como alojamiento habitual, estos espacios son principalmente utilizados como segundas residencias y para un turismo rural de gran potencial. Este es el caso de los conjuntos del cauce del barranco de Guayadeque, Montaña de las Tierras, Cuevas Bermejas, en los altos de Ingenio y Agüimes, o Barranco Hondo en Juncalillo, Gáldar, las Arvejas, La Crucita o La Majada en Artenara, Acusa Seca en Tejeda, o El Hornillo, con privilegiadas vistas al Valle de Agaete y el Pinar de Tamadaba.

Habitación con categoría mil estrellas

Burbuja al cielo. Singular y espectacular es también el alojamiento que acaba de instalarse en los entornos rurales de Gran Canaria, una habitación-burbuja con todos los servicios y con vistas panorámicas para una estancia inmersiva en la naturaleza y visualmente a cielo descubierto.

Astronomía. Estos alojamientos, denominados popularmente como “Glamping”, son una alternativa de turismo rural bajo las estrellas, que hace años aterrizó en destinos como Gerona, los Alpes franceses, Navarra, A Coruña, Toledo, y que ya se han consolidado en las islas, destino de calidad StarLight destacado por tener de los cielos más limpios y claros de Europa y que es lugar privilegiado para el turismo astronómico.