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El vicepresidente ejecutivo de Exceltur José Luis Zoreda (derecha), durante su intervención. EFE
La sostenibilidad social, clave en la futura gestión del turismo para no morir de éxito

La sostenibilidad social, clave en la futura gestión del turismo para no morir de éxito

Planificación para crecer ·

«No queremos un exceso de turismo ni un turismo de excesos», asevera tajante el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda

EFE

Madrid

Martes, 23 de enero 2024, 23:03

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El punto de éxito económico de afluencia al que ha llegado el turismo en algunos de los destinos más buscados de España «debe llevarnos a hacer un pequeño alto para reflexionar sobre cómo planificar de ahora en adelante una gestión donde la sostenibilidad social sea un eje prioritario del crecimiento».

A partir de los excelentes resultados en 2023, «no nos tenemos que obsesionar en seguir creciendo sin rumbo y solo por volumen, sino por valor añadido, que permita segmentar y aspirar a la mejor nuestra demanda», poniendo más el foco en ilusionar a los residentes para atraer los visitantes más rentables y deseables, según explicó el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda.

El planteamiento debe evolucionar de batir récords meramente de afluencia a lograr «la mayor satisfacción colectiva, de todos los que intervienen en este extenso entramado turístico, para lograr el mejor sentimiento de pertenencia, acogida y la mayor predisposición para trabajar en este sector, siendo capaces de hacer las cosas con un mayor valor añadido experiencial, ya que el competir solo por precio, se lo tenemos que dejar a otros», ha señalado en una entrevista con EFE.

«No queremos un exceso de turismo ni un turismo de excesos», ya que genera múltiples externalidades negativas como la progresiva saturación estacional de determinados destinos urbanos y vacacionales de la que se queja la ciudadanía o la gentrificación, que supone la despersonalización del barrio, dada la pérdida de su habitabilidad «ante el escalofriante crecimiento ilegal de viviendas residenciales convirtiéndose desbocadamente en turísticas».

El ciudadano siente que le están expulsando de donde nació, vivió o desearía vivir porque no puede pagar el alquiler o el precio del piso; ha desaparecido la frutería o la peluquería, o el edificio está lleno de gente desconocida que sube y baja sin cesar, lo que genera una enorme inseguridad ciudadana y por ende múltiples acusaciones que el conjunto del sector turístico, aun si tener nada que ver, es el causante final de ello.

Ese descontrolado crecimiento de viviendas turísticas afecta tanto a grandes ciudades como Barcelona, donde primero se acusó este, cada día, más grave problema, aunque hoy se acusa en mayor grado en Madrid, Málaga, Sevilla o Santiago, como de manera creciente en entornos vacacionales insulares como Baleares o Canarias donde, en ambos casos y por diversas razones, falta vivienda asequible para los empleados o residentes.

Otro aspecto que debe tener en cuenta el sector para mejorar su reputación es tratar de reconducir la imagen que tacha de «malos empleadores» a los empresarios turísticos, lo que, a juicio de Zoreda, no se corresponde con la realidad.

En el año 2023, el sector ha reducido su temporalidad al 8 % casi 30 puntos respecto del 2019, con un 91 % de contratos indefinidos y la mitad a tiempo completo y generando «nada menos que el 17 % de todo el empleo de España», aspectos que quizá no se han sabido comunicar bien a la ciudadanía, ha destacado.

Los ciudadanos también acusan al sector de generar problemas medioambientales, bien por construir más de la cuenta, bien por gestionar peor de lo que sería deseable el agua y los residuos o porque los aviones contaminan «como nadie más del mundo mundial».

Además, para Zoreda muchas de las acusaciones, reales o irreales o inventadas, no son correctas, sin perjuicio de que en algunos casos haya claros recorridos de mejora.

Por otro lado, los residentes de muchos de los lugares donde el sector ejerce su actividad se quejan de no haber tenido ninguna oportunidad de opinar sobre el desarrollo turístico en su pueblo, si era lo que ellos querían y si el futuro es al que aspiran.

Por ello, en su opinión, es necesario abrir «una ventana de diálogo estable en la deseable y más efectiva gobernanza público-privada para que pueda tener cabida una voz cualificada y constructiva de los vecinos para opinar cuál sienten que sería el futuro desarrollo y posicionamiento turístico más deseables para su localidad».

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